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Por qué hago todo esto.

Miércoles, julio 29th, 2009

Gran parte de las completas tardes que dedico a los que haceres de la AIE delante del PC desde que salgo del trabajo hasta que me acuesto no hacen más que agriar mi carácter según veo los minutos pasar. Montañas y montañas de gestiones que se retrasan o quedan a medio hacer, y cantidad de proyectos y actividades se van dejando en el tintero por falta de personal que se quiera comprometer desinteresadamente a crear y propocionar una conciencia integral de la manera en la que K. Wilber la ha concebido. Y me desespero, y me pregunto por qué sigo haciéndolo, por qué no abandono, por qué gasto dinero que no debo, por qué me reuno con unos y otros ariesgando la pérdida de grandes amistades, por qué venzo al sueño, al escozor de mis ojos y al excesivo sudor de mis manos alimentado por el ardiente calor que emana de la fuente de alimentación que calienta mi cuarto.

Y exhausto de enviar correos, abro la bandeja de entrada una vez más. Tengo un mensaje de Ken, y entonces recuerdo por qué hago todo esto.

Y no puedo sino recordar ese email a la junta directiva que espontáneamente escribir hace ya casi un año, el 20 de octubre de 2008, tras finalizar las VI Jornadas Integrales, y con el inicio de una nueva era para la asociación:

“Gracias Raquel por haber creado esta asociación para que pudiera sentir el abrazo de lo integral en aquellas IV Jornadas Integrales, estoy seguro que te requirió mucha Gracia y Coraje el dar ese paso adelante en el vacío del que hablaba Peter y destapar el holón lo de interobjetivo en España para que más personas que despertasen a la realidad tetraemergente del Kósmos pudiesen caminar por el sendero de la mano derecha. Como yo pude hacer en su día, podrán hacer ahora muchos otros, motivo que me lleva a continuar incansablemente con el timón de la asociación. Porque no puedo decir que haber tenido la posibilidad de haber podido formularle a Ken una pregunta surgida de mi propia mente sea un sueño cumplido, porque hace apenas unos años cuando empecé mi pasión por Wilber era algo inimaginable para mí. Y ahora en esto momento ya parezco estar viviendo una nueva reencarnación que es al mismo tiempo el final y el principio de una nueva vida, que no vendrá exenta de dificultades, así como tampoco vendrá exenta de una gran autotransformación para la autotrascendencia acompañado de unos inmejorables compañeros de viaje como sóis todos vosotros.”

Espíritu emprendedor, proyecto de vida.

Lunes, noviembre 24th, 2008

Con el título “Cómo emprender un proyecto de éxito” Bernardo Hernández empezaba este pasado domingo en el Congreso de Webmasters su ponencia, si no llega a ser porque el día anterior me entero de que es el vicepresidente Mundial de Google y que Alejandro Suárez me lo recomendara, ni siquiera hubiera asistido. Detrás de un título tan rimbombante suele haber mucho humo, un creido o ambas cosas. Por suerte nada más comenzar la ponencia Bernardo matizaba el título, prefería titularla Emprender como estilo de vida: ambición, creatividad y miedo. Un título que iba a cambiar todo el (pre)sentido que le había dado. Empecemos por las tres características:

  • Ambición: aquí me recuerda a la crítica que estuche de Larry Wachowski hace de la falta de ambición de los directores hollywoodienses a la hora de crear películas, y que eso era algo que le impulsaba a mejorar y mejorar Matrix cada vez más. Esa pasión de hacer las cosas con la mayor perfección y pasión posible. La manera de garantizar el éxito más allá del éxito. Trabajando este enfoque, dadas las infinitas variables -y que no todas podemos controlar por mucho que nos empeñemos- estarás garantizando haber dado el máximo, trabajado duro e independientemente del futuro éxito o fracaso exterior, sentirás una paz interior de haber dado lo mejor de tí posible. Nos dice Bernardo:”Si el proyecto tiene éxito, sabes que no todo ha sido gracias a tí. Si el proyecto fracasa, intentas analizar qué es lo que has hecho mal. Es una combinación que te mantiene en un equilibrio muy prudente.”Desde luego me ha recordado a los valores que Fred Kofman expone en su libro La conciencia de los negocios: cómo construir valor a través de valores (responsabilidad incondicional, el éxito más allá del éxito, comunicación auténtica, compromiso impecable y cómo el ser, por encima del hacer, es la fuente última para la excelencia.
  • Creatividad: fundamental, considero que si estás alineado con el principio creativo del que nos habla Andrew Cohen, ese impulso cósmico que nos hace estar conectado con la fuentes del Kósmos instante tras instante, la fuente de la que beben el virtuoso del violín, el poeta iluminado o el emprendedor visionario. Una creatividad que se cultiva para más tarde dejarla ser para poder Ser, bien a través de la meditación o de la práctica de algún arte o actividad con la que verdaderamente aprendas a disfrutar y disfrutes aprendiendo.
  • Miedo: “los valientes no tienen ausencia de miedo, simplemente aprenden a controlarlo, hay que entender de qué miedo se trata”. En este punto me gusta más la perspectiva mencionada por Steve Jobs en el famoso discurso del acto de graduación de Standford. “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón” desde entonces se preguntaba cada día frente al espejo ¿si hoy fuese el último día de mi vida me gustaría hacer lo que voy a hacer hoy? Y si la respuesta era NO por muchos días seguidos, sabía que tenía que cambiar algo. (…) El recordarme que todo íbamos a morir pronto era la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme en las grandes decisiones de mi vida, porque prácticamente todo, todas las expectativas , el orgullo,  EL MIEDO, o la vergüenza a fracasar… desaparecían frente a la muerte. Viviendo lo que verdaderamente importa, recordando que todos vamos a morir es la mejor forma de pensar que no tienes nada que perder. Ya estás desnudo, y no hay razón para no seguir a tu corazón.”

Esta cita de Jobs me viene a enlazar muy bien con otro punto tratado por Bernardo en su ponencia:

Lo que importa es la experiencia personal a lo largo de tu vida. No hagas tal proyecto o tal otro porque te lo digan, o solo porque quieras ganar dinero. Haz aquellos proyectos para los que en primer lugar estás motivado, verdaderamente quieres aportar algo, porque a ello vas a estar dedicando tu vida. Si no disfrutas con el proyecto, no lo hagas. Se necesita trabajar duro, pero a la vez pasártelo bien.

A mi juicio es la filosofía “Yoda”: <<hazlo o no lo hagas pero no lo intentes>>, para Bernie:

“no importa lo bueno que seas, sino lo bueno que quieres ser. Aprender como fuerza vital. Entre hacer y no hacer, siempre hacer. Si os plantean un proyecto es fundamental estar motivado, y entonces hacedlo, porque de ese hacer váis ha aprender”.

Estoy de acuerdo, pero es importante resaltar que esa elección hay que tomarla desde lo más profundo de nuestro ser y analizando conscientemente nuestros actos, pues toda acción comporta una consecuencia y aunque podemos abarcar muchas veces más cosas de las que nos creemos, y es sano forzar el límite de nuestras posibilidades, podemos estar cometiendo el error de estar dejando de lado aquello que verdaderamente nos importa. Esa diferencia entre la decisión ciega y la iluminada creo que nos viene dada por la volición interior – en cierto modo el Cemet Noscet latino-. Cuando te conozcas a tí mismo a través de la introspección sabrás cuando estás haciendo lo correcto.

A veces parece que necesitemos de mil vidas para poder llegar a dar todo lo mejor de nosotros mismos y hacer algo grande para los demás que nos satisfaga a nosotros mismos, pero piensa, ¿y si cada una de estas mil vidas fueran las actualizaciones del nuestro desarrollo personal? Morir a nuestra estructura egoica anterior y volver a renacer instante tras instante; transformación tras transformación, integrándonos en niveles de desarrollo cada vez más profundos y abarcantes desde los que interactuar con nosotros mismos, con la sociedad y con todo lo demás. Pero de todos modos, simplemente vive, como dijo Schopenhauer al llegar a su madurez:

Cuando llegas a cierta edad y echas la mirada atrás en el tiempo, tu vida parece haber tenido un orden. Parece como si hubiese estado definida por alguien. Y esas cosas que cuando ocurrieron parecían puramente accidentales, simplemente algo que pasó sin más, se convierten en los elementos principales de una trama con sentido. Así que me pregunto ¿quién creó esta trama? Si ya tus sueños están creados por aspectos de uno mismo que escapan a tu conciencia, toda tu vida ha estado compuesta por tu volición interior. Al igual esa gente que conociste por casualidad, se convirtieron en agentes que estructuraron tu vida, tú mismo te has convertido en el agente que ha estructurado otras vidas y toda la trama en su conjunto encaja en una gran sinfonía. Todo influenciando y estructurando todo lo demás. Por ello, nuestras vidas, fueron el sueño del Soñador Único donde todos los personajes del sueño están soñando también, y todo se conecta con todo moviéndose desde su propia volición en la naturaleza.

Alex Grey

Joseph Campbell, el mayor historiador de las religiones en el siglo XX y cuyos libros fueron una fuente inagotable de inspiración para George Lucas y su saga galáctica:

Cuando mis alumnos me preguntan “¿Debo hacer esto? ¿Debo hacer esto otro? Les respondo: sigue tu instinto. Hay algo dentro de tí que sabe cuándo estás en el centro, que sabe que están en el Ser, o que estás fuera de él. Y que si te vas para ganar dinero, perderás tu vida. Así que lo que cuenta no es el destino, es el viaje.”