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Entradas etiquetadas‘ondas en la superficie del ser’

¡OSDS cumple 3 años, 3 meses y 19 días!

Jueves, enero 21st, 2010

El tiempo pasa pero a la vez tengo la sensación de que apenas a pasado, hoy hace 3 años, 3 meses y 19 días que Ondas en la Superficie del Ser vió la luz, fue el 2 de noviembre de 2006 cuando decidí iniciar esta andadura cibernética colgando de blogspot. Si algo práctico he aprendido en este tiempo,  es a escribir pequeños relatos surgidos en mis momentos de inspiración. Las primeras entradas eran meras copias o traducciones de textos que evocaban en mí algún tipo de espiritualidad o sabiduría. En ese año pasé de ser un estudiante a trabajador asalariado,  de ahí a otro trabajo, de ahí a cumplir un sueño y visitar Japón, y aprender chino, y tener varias relaciones sentimentales de mayor y menor grado y duración. De ahí a un trabajo que por un tiempo me mantuvo muy vivo y motivado, y actualmente de vuelta al estudio. Y todo ello se vió reflejado en este blog, tal vez no de manera obvia para todos, pero sí para mí. Si el blog se ha mantenido vivo en todo este tiempo es también gracias a vosotros, mis lectores, que estáis la mayor parte del tiempo en la sombra pero que el contador de visitas y algún que otro comentario, refleja vuestra presencia.

Ahora que repaso cada año, veo gran parte de los sucesos importantes que han ido pasando en mi vida. Importantes no por el tiempo que duraron, ni por la importancia que otros le dieron, sino por la huella que dejaron en mi interior. Todo ellos de una u otra manera me hicieron sentirme vivo, me hicieron crecer personalmente y me hicieron sentir de alguna manera que la vida, con todas sus penurias y tristezas, merece la pena.

Hoy además celebro que la Tierra dió otra vuelta alrededor desde que nací, y yo con ella.

Reentrando a la plaza del mercado con las manos abiertas.

Miércoles, marzo 11th, 2009

Miércoles 11 de abril de 2009. Hace unos diez días estaba muy saturado, hasta el punto en el que el delicado equilibrio entre el ser y el hacer se había decantado hacia el hacer tanto física como psicológicamente. Y gracias a la sabia naturaleza o/y por las bajas defensas que tenía acabé con varios días en cama debido a una gripe. Han sido días de malestar físico, pero la tiempo han sido días de tranquilidad emocional y mental. Ya que apenas mi nivel de vitalidad me daba para nada más, de la cama al trabajo y del trabajo a la cama. ¡Fuera pensar en el mañana!, adiós responder correos, leer mensajes, planear quedadas… en definitiva, parón a la fuerza de todo flujo mental que me sacase del presente.
Toda una especie de meditación impuesta. Con el agravante del malestar físico, que no ha hecho sino más que recordarme, entre otras cosas, uno de los senderos de la iluminación, el camino de la cruz, o cómo convertir lo peor que te ha pasado en tu salvación y fuente del crecimiento personal. En los momentos de crisis, malestar e incertidumbre in extremis, el ego acaba gritando ¡ya basta! Y de su propio alarido rompe en mil pedazos, pasando a formar parte entonces de un nuevo centro personal de operaciones desde el que aprehender el mundo, llamémosle, el yo. Si en el proceso alcanzamos una verdadera transformación en lugar de un translación de nuestro propio entramado psicológico a una red de equivalencias significativas, acabamos con un ser personal más abarcante, y consciente. Y en definitiva, mejor adaptado a esta nueva realidad que se nos venía presentando y con la que no éramos conscientes de lidiar debido en última instancia a una falta de conciencia última sobre lo que nos acontecía.
Dicen que cuando estás aprendiendo un nuevo idioma hay varias etapas en las que te sientes cansado e incluso en retroceso, para luego súbitamente notar mejoría. Ir más allá del ego debe ser algo parecido. Comparten ambos casos el camino de autorrealización para la autotrascendencia, ganando más conocimiento idiomático y un mayor control de uno mismo en el primero, y una mayor consciencia en segundo.
Y aquí estoy de nuevo plasmando unas palabras en mi espacio interconectado de la red digital planetaria a las que no debéis dar más importancia de lo que son-fueron-y-serán en tiempo presente y fujitivo, no más que

Ondas en la Superficie del Ser.

Ondas en la superficie del Ser (II)

Jueves, enero 29th, 2009

Hace unos días celebré que la Tierra había dado un poco menos de treinta vueltas desde que conocí la existencia más allá del útero de mi madre. Y aunque no sea una cifra redonda se podría decir que ya es un tercio de mi vida, o una cuarta parte si conservamos la esperanza de un futuro mejor y una muerte lejana. En cualquier caso, ya se ha consumido un tiempo preciado que no volverá, y me queda el consuelo que tal vez han sido los años menos conscientes de lo que va a ser mi vida. Mi infancia, mi adolescencia y el principio de mi edad adulta. Toda una historia personal de la autorrealización a través de la autotrascendencia que dirían algunos. Pasiones, vivencias, pensamientos y actitudes que trataron de transmitir, de alguna manera o de otra, mi esencia.
Es difícil concretar toda esta serie de pensamientos abstractos  y genéricos en lo que verdaderamente nos acontece en el presente eterno, en el modo de vida que llevamos en la cotidianeidad del día a día. Cuando vamos a trabajar, cuando tomamos un café con un amigo, practicamos nuestro deporte favorito o limpiamos nuestro hogar. Cuando, en definitiva, vivimos en ese mundo que parece ser lo de siempre mientras vivimos a través de los cambios, ese hilo conductor de un proceso que nos lleva inexorablemente al final de la existencia, a esa fusión con el sustrato universal.
Pero mientras llegue ese momento, aquello que me suceda; los acontecimientos que más valor adquieran los disfrutaré en el momento, y pasarán a marcar mi vida aun cuando dejen de permanecer en el recuerdo, con el único nexo de haberlos vivido, condicionando mis expectativas futuras hacia una vida próspera o una vida miserable. Y que todo ello, lo que fue, lo que es y lo que será se desvanecerá como las gotas de lluvia tras caer en el océano. Una vez que acaben impactando, y despidiéndose en forma de ondas, contra la superficie del Ser.

- Ondas en la superficie del Ser -