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El Secreto de la Liberdad

Jueves, abril 3rd, 2008

Bajo las circunstancias adecuadas, no es difícil tener una experiencia meditativa impactante, el probar una paz indescriptible, la bendición, el éxtasis y la vacuidad de la Fuente del Ser – como un bosque inmóvil, en el que te adentras más profundamente, cuando tu mente no se mueve en absoluto. Es muy importante el probar la liberación inherente de tu propia profundidad infinita, pero ese tipo de experiencia en sí misma no te enseñará necesariamente cómo tener una relación libre del caos de tu mente y tus emociones. Hondear en las profundidades de uno mismo siempre es liberador, pero no es suficiente. Es igual de importante el saber cómo permanecer en la superficie cuando viene la tormenta y no tener relación alguna con el caos. Y es de eso de lo que va la práctica deliberada de meditar. Para muchos de nosotros, aprender a hacerlo es en última instancia es la fuente de una gran confianza y fortalecimiento del alma, más que la experiencia espontánea de la profundidad infinita. Y de hecho, desde una perspectiva absoluta o no dual, estar en la superficie no es diferente de estar en lo más profundo del océano. Incluso sin sentirlo de esa manera, con el tiempo entenderás que es lo mismo. Ese es el secreto de la libertad.

Traducido por Pablo Nebreda.

The Secret of Freedom

Under the right circumstances, it is not difficult to have a powerful experience of meditation, to taste the indescribable peace, bliss, rapture, and stillness of the Ground of Being—like a still forest pool, in which you sink ever more deeply, where your mind is not moving at all. It is very important to taste the inherent liberation of your own infinite depth, but that kind of experience in and of itself will not necessarily teach you how to have a liberated relationship to the chaos of your own mind and emotions. Sinking to the depths of your own self is always profoundly inspiring, but it’s not enough. It is equally important to know how to stay on the surface when a storm is raging and have no relationship to the chaos. And that is what the deliberate practice of meditation is all about. For most of us, learning to do that is ultimately a source of greater confidence and soul strength than the spontaneous experience of infinite depth. And in fact, from an absolute or nondual perspective, being at the surface is no different from being at the very bottom of the pool. Even if it doesn’t necessarily feel that way, in time you will come to understand that it is the same. That is the secret of freedom.

Andrew Cohen

La libertad no es un sentimiento

Martes, febrero 19th, 2008

Una de cosas más difíciles pero importantes de entender, si uno aspira a la iluminación, es que la libertad no es un sentimiento. La libertad no es ninguna experiencia en concreto, no importa lo profundo que sea esa experiencia. La libertad no es paz, la libertad no es alegría, no es éxtasis. La paz, la alegría, el éxtasis se sienten libres; no es libertad en sí misma. Una persona que no sea libre puede tener una experiencia de abundancia de paz, alegría y éxtasis sintiéndose durante esa experiencia como si fuera libre. Pero eso no significa que sea un ser humano liberado. Y por el otro lado, una persona libre puede experimentar dolor, miedo, frustración, confusión o ansiedad, y no perder su libertad. Todas las experiencias vienen y van. La cualidad sensorial de tu propia experiencia siembre estará cambiando, y más aún si vives una vida arraigada y comprometida. Así que si quieres ser un ser humano liberado, esa liberación solo depende de la posición que estás tomando en relación con tu experiencia; no depende de la calidad o el contenido de la experiencia misma.

(traducido por Pablo Nebreda)

Freedom Is Not A Feeling

One of the most difficult but important things to understand, if one aspires for enlightenment, is that freedom is not a feeling. Freedom is not any particular experience, no matter how profound the experience may be. Freedom is not peace; freedom is not joy; freedom is not ecstasy. Peace, joy, and ecstasy feel free, but that is just a feeling of freedom; it is not freedom itself. A person who is not free can have an experience of sinking into the peace, joy, and ecstasy of the ground of being and feel during that experience as if they are free. But that doesn’t mean they are actually a liberated human being. And on the other hand, a person who is free may experience pain, fear, frustration, confusion, or anxiety, and not lose their freedom. All experience comes and goes. The feeling quality of your own experience will always be changing, and all the more so if you live a deeply engaged and committed life. So if you want to be a liberated human being, that liberation is dependent only upon the position that you are taking in relationship to your experience; it’s not dependent upon the quality or the content of the experience itself.

Andrew Cohen

Eternamente nuevo

Viernes, septiembre 28th, 2007

A menudo o con menor frecuencia no estamos muy contentos con la vida que llevamos, que no estamos ni en el lugar ni el modo de vivir adecuados para nosotros, que no vivimos de la manera que nos gustaría. Una parte muy importante de la felicidad procede de la manera en la que nosotros mismos afrontamos aquello que nos acontece en el día a día, cuando volví de mis vacaciones en Japón me costó readaptarme a mi vida en España.
Había una frase que repetía con cierta frecuencia en la cotidianeidad del día a día, y era ¿y si estuviese en Japón? subiría los útlimos escalones del metro ilusionado por el grandioso mundo que me esperaba fuera, cada palpitar del corazón sería el único y cada mirada a mi alrededor sería la primera y la última. Y no porque el asfalto allí brille más, porque las calles sean más limpias, las personas sean más amableso porque el tren llegue siempre a su hora.
El mismo desayuno, el andar por un parque, o coger un tren como si fuese la primera vez, esa novedad con la que los niños miran al mundo y con la que los adultos nos reencontramos cuando viajamos lejos no es fruto del lugar al que vamos, sino de la condición interior desde la que afrontamos el mundo. Todo acto (activo o pasivo) del sendero de la derecha (externos) tiene su correlato en el sendero de la izquierda (o interno) y es en el punto de equilibrio donde encontramos la ecuanimidad que tanto deseamos, en el que aceptación y acción, ser y devenir se entrelazan en resonacia y podemos gritar a los cuatro vientos, sin palabras, que somos felices.

Pablo, para V.