logo

Entradas etiquetadas‘libertad de elección’

Un contrato interior

Jueves, septiembre 24th, 2009

Algo profundo pasa en el alma cuando alguien se compromete a su propio desarrollo espiritual. Nadie te fuerza a hacerlo. Es elegido libremente. Y, por supuesto, cuando haces ese compromiso, no sabes realmente a lo que te estás comprometiendo. Pero lo que si sabes es que ese compromiso es absoluto, hacia aquello que es no-relativo, hacia aquello que es inconcebible, hacia aquello que significa la totalidad, para siempre. Eso si lo sabes. Y siempre he sentido que una vez que eliges libremente ese compromiso, cuando dices sí a lo Absoluto, a Dios, no hay marcha atrás, incluso si quieres reconsiderarlo luego. En otras palabras, cuando esa elección libre es realiza desde las profundidades de tu propia alma, algo eterno pasa a nivel kármico –un contrato interior es firmado.

Traducido por Pablo Nebreda.

An Inner Contract

Something profound happens at a soul level when someone makes a commitment to their own spiritual development. No one forces you to do it. It’s freely chosen. And, of course, when you make that commitment, you don’t really know what you are committing to. But what you do know is that it’s a commitment to that which is absolute, to that which is nonrelative, to that which is inconceivable, to that which means everything, forever. That much you do know. And I’ve always felt that once someone freely chooses to make that commitment, once you say yes to the Absolute, to God, there is no going back, even if you want to reconsider later down the line. In other words, once that free choice is made from the depths of your own soul, something happens at a karmic level that is eternal—an inner contract is signed.

Andrew Cohen

¿Qué haces cuando suena el teléfono?

Jueves, agosto 21st, 2008

A veces cuando suena mi teléfono y no se quien es, opto por no cogerlo. Y mi madre se pone nerviosa incluso hasta el punto de querer cogerlo ella, porque para ella, el coger el teléfono es casi un acto reflejo de cuando suena y por tanto la única posibilidad de reacción ante una llamada. ¡Vaya! suena el teléfono, ¡tienes que cogerlo! ¡tengo que cogerlo! Si miramos más profundamente la situación, el sonido del teléfono que nos llega es un estímulo externo que nos llega al interior para ser procesado. En ese punto podemos elegir cogerlo o dejar que siga sonando.

A menudo en nuestro trabajo nos vemos inmersos en situaciones que no hemos creado nosotros pero ante las que tenemos que responder,  porque de no hacerlo nos cargarán el muerto. Nos sentimos víctimas de una situación donde no tenemos capacidad de decisión, sino en las que simplemente se nos dan órdenes externas y nosotros las acatamos. Pero, al igual que con la llamada de teléfono, mirando más conscientemente son situaciones que se nos presentan y que dependiendo de la perspectiva que tomemos la situación podrá convertirse en nuestra peor pesadilla o en nuestro gran aliado. Pensar que te han dado un marrón del quince y no tenemos otra cosa que asentir con resignamiento nos parece la mejor de las soluciones aceptables para salir del paso haciendo lo correcto. En primera instancia parece una buena forma de actuar, pero desde esa perspectiva en nuestro interior nos sentimos víctimas de un proceso que nada tiene que ver con nosotros, sentimos impotencia y simplemente damos una respuesta. Sin sentirnos responsables de la situación y en consecuencia acabamos minando nuestra autoestima tanto si el proceso final es positivo o negativo, interiormente nos sentimos resignados y derrotados.

Cuando se te presenta la situación puedes optar por ser partícipe de la misma adoptando el papel del jugador, reconocer el papel que se te ha asignado sin desmerecer ni reconocer la responsabilidad de los demás. Ahora ya no eres un simple espectador o una víctima. Ahora estás en el centro del escenario, cada uno en su propio centro de acción, tiene capacidad de reacción, y te sientes responsable (response-able; con capacidad de respuesta), es decir, capaz de responder adecuadamente a la situación que se te presenta. De esta manera incluso aunque la tarea encomendada salga mal y te preguntes cual era tu responsabilidad, cómo elegiste actuar y porqué salió mal estarás pensando en términos de posibilidades. No en hechos ante los que no tenías nada que hacer, ni entradas a las que había que responder de una determinada manera. Sino que te encontrarás inmerso en un mundo de elecciones y serás libre. No gracias al camino que tomaste ni por el resultado de tus acciones, sino por la posibilidad de haber elegido y actuado consecuentemente. Y encontrarás sentido a tu vida, verás que te sentirás en control de tu propia vida.

Sé que no elegiste el problema, pero eres tú al que eligieron para resolverlo y eres tú el que estará resentido por tener que solventarlo, solo te harás daño a ti mismo resignándote a aceptar aquello que se te impone. La próxima vez elige el papel del jugador, y hazlo con conciencia. Elige tu actitud interior bajo cualquier conjunto de circunstancias, esa actitud que te da la libertad espiritual que hace que la vida tenga sentido.

Pablo.

 Entradas relacionadas:

>> La última de las libertades humanas.
>> Aquello que haces.

Inspirado por Fred Kofman y Vicktor Frank.