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Pregúntale a Wilber: cuestiones de última trascendencia

Lunes, abril 26th, 2010

¿Es Dios el primer y último holón? ¿Sería esa otra manera de expresar el Alfa y el Omega?

En la involución Dios es uno de los primeros holones.  Dios es el gran Nosotros en el cuadrante inferior izquierdo y en el Vedanta,  Sajuna Brahma, el Brahma con forma surge de la Nada o Narjuna Brahma.  El término más conocido es Ishvara. De modo que se encuentra en el cuadrante inferior izquierdo y al mismo tiempo surge en el cuadrante superior izquierdo el primer Yo soy o Yo/Yo, el primer Atman y en los cuadrantes exteriores o de la derecha se encuentra Prakrity que es la materia fundamental del Universo. Todo aparece a un tiempo, de modo que cuando ponemos los cuatro cuadrantes sobre la Nada o el Vacío, esas cuatro formas es lo primero que se manifiesta.

¿Es real la vida?. Háblanos acerca del milagro de la vida y en particular de la vida humana.  ¿Es realmente sólo un sueño, una ilusión como dicen los hinduistas?

Es esta una respuesta paradójica acerca de la manifestación, por lo que respondo Sí y No. Desde el punto de vista relativo, sí es real. Vemos que la vida es real, la sentimos como real, pensamos que es real. En cambio desde el punto de vista absoluto es ilusoria, desplegando de manera mágica un juego luminoso o la forma en que el Espíritu hace deporte y se divierte jugando. Este es el significado de la palabra “Maya”.  Si vemos las cosas como separadas del Espíritu que es lo que hacemos habitualmente, entonces aparecen como reales pero si podemos verlas como manifestaciones del Espíritu, entonces son tan sólo Sus acciones creativas. Y ese es nuestro mayor deseo, que es despertar al Espíritu y ver el plano manifiesto como el Juego vibrante y creativo del SER más profundo. Y sólo hay UN SER, UN ESPIRITU haciéndolo todo.

¿Por qué vivimos? ¿Cuál es el sentido o el significado de la vida?

Una respuesta contemplativa estandar sería decir que sólo hay un Espíritu y para entretenerse sale de Sí Mismo, manifestando el mundo y comenzando el Gran Juego de la existencia. Al igual que si queremos jugar al ajedrez con nosotros mismos, sabemos lo que va a hacer la otra persona y eso no es ni divertido, ni real. De modo que la única manera de hacer que el Juego siga adelante es olvidar que estás haciendo el rol del otro y por lo tanto creerte que existe otro. Eso es lo que el Espíritu está haciendo y es por ello que somos olvidadizos de quiénes somos. Empezamos el camino de la liberación a través de la senda contemplativa o meditativa para despertar y así recordar quiénes somos, quién comenzó el Juego y qué significa todo esto.   Este es el proceso de despertar que nos dice y enseña la Verdad.  Se trata de un proceso evolutivo.

¿Y qué hay después de la muerte? ¿De qué manera morir integralmente?

Me quedo con lo que dicen las versiones de la Filosofía Perenne y el Libro Tíbetano de los Muertos cuando dicen que al morir entramos, directamente en el Darmakaya o Puro y Verdadero Espíritu,  si Lo reconocemos, entonces nos quedamos como Eso. Si no lo reconocemos, aparece el reino sutíl y si lo reconocemos, en eso nos convertimos, en caso contrario, aparecerá el nivel de la materia y entonces conoceremos a nuestros padres; proceso conocido como “la gran caída”, entrando después en el mundo otra vez.  Es como si saltásemos de una vida a otra hasta que desarrollamos conciencia.  Cuanta más conciencia desarrollamos, más podemos controlar las situaciones en el estado después de la muerte. Es como tener un sueño lúcido. No he tenido una ECM (experiencia cercana a la muerte), aunque sí me ocurrió que cuando estuve en coma, mantuve un estado Big Mind.

Extracto de la entrevista realizada por Raquel Torrent en marzo de 2010 para la Asociación Integral Española
Las preguntas fueron realizadas por los miembros de la AIE y realizadas en persona por Raquel Torrent (traducción y transcripción también a su cargo).

¿Una Nueva Era o una nueva Edad Oscura?

Viernes, enero 8th, 2010

burnign earth

Una gran cantidad de autores y personas de nuestra civilización creen que nos hallamos al borde de una Nueva Era de consciencia para la humanidad, de una era con una cultura de sabiduría en que se aceptarán los principios de la espiritualidad transpersonal o de la religión de la sabiduría de los grandes sabios y santos como Cristo, Krishna o Buda. Pero para K. Wilber esta posibilidad resulta muy improbable. En el estado actual, la humanidad todavía debe concluir la tarea de actualizar plenamente el nivel mental. Es necesario, en opinión de Wilber, subrayar adecuadamente el valor del pensamiento racional, porque en caso contrario, corremos el riesgo de caer en una nueva Edad Oscura en la que la regresión arcaica, el pensamiento mágina y la religión mítica serían erróneamente tomadas como la verdadera espiritualidad. Por lo que Wilber coincide con quienes critican el narcisismo y egocentrismo característico del movimiento Nueva Era que tiene más a glorificar lo prepersonal que a llevar a cabo el esfuerzo necesario para llegar a una auténtica espiritualidad mística transpersonal, tal y como comenta en su libro Después del edén ((1995). Después del Edén. Una visión transpersonal de la evolución humana. Barcelona: Kairós.), página 328 de edición original:

“Aunque esté alentado por el atisbo de una Nueva Era, mi valoración global de la situación es que en modo alguno nos hallamos cerca del Milenio. De hecho considero que, en este particular momento histórico, sólo puede tener una transformación auténtica, profunda y radical si somos capaces de evolucionar realmente hasta alcanzar un ego maduro, racional y responsable que sea capaz de participar libremente en el intercambio abierto y libre de autoestima (y aun mejor, de la autorrealización centáurica*). Ése es el auténtico “borde de la historia” y ésa podría ser también la aurora de una auténtica Nueva Era. Nunca hemos estado más cerca de los estados que se hallan “más allá de la razón”, porque ni siquiera hemos llegado a establecer el nivel de la razón universal”

Y una vez superado todo esto y alcanzados los reinos transpersonales a nivel colectivo, no se tratará de una pérdida de la razón, ni de una vuelta a los orígenes. Sino que, en el momento en el que el reino sutil se despliega, el pensamiento racional no cesa, sino que uno ya no se pierde en los pensamientos; los pensamientos aparecen y desaparecen de la conciencia con la misma suavidad, elegancia y claridad con la que las nubes surcan el cielo.

* El centauro como representación de la trascendencia e inclusión del ser humano animal y mental en una unidad de orden superior.

P.S: todo esto me recuerda también a las palabras de Alejandro Villar en la tanda de preguntas de su ponencia en las pasadas Jornadas Integrales ( alrededor del minuto 45).