logo

Posts etiquetados‘Ego’

Déjate ser.

Lunes, Septiembre 8th, 2008

Aquellos que estamos convencidos de la posibilidad de desarrollarnos y evolucionar personalmente a menudo ansiamos poder trascendernos una y otra vez más. Llegar al final de ese arduo camino que conduce a la realización consciente y la transformación en ese sabio que pasea en la plaza del mercado no es tarea fácil, es de hecho una no-tarea que solo se llega a través de la puerta sin entrada -el final de la investigación y retrospección de la conceptualización dualista-. Es alcanzar esa postura que nos permita obrar con sabiduría ante las situaciones de estrés que se nos presentan en la vida del día a día, no porque nos permite superarlas, sino porque dejan de existir. Pero en el día a día, bien en el trabajo, en nuestro entorno familiar o en situaciones inesperadas vivimos momentos que atentan contra la cotidianeidad de nuestro arraigado ego, entonces obramos inconscientemente, mientras que en lo más profundo de nuestro ser anhelamos poseer el coraje que nos saque de esas respuestas habituales adquiridas.

En esos momentos de estrés nos encerramos en nosotros mismos, nos sentimos atacados y creemos que el mundo entero se nos viene encima. En lugar de dar más allá de nosotros mismos, nos retraimos, escondiendo nuestro yo más elevado. Aquel yo que ocasionalmente en una exposición, una conversación íntima o haciendo lo que más nos gusta hacer, ante en momentos de calma y seguridad sacamos a relucir. Si en lugar de anhelar ese Yo Supremo -que se esfuma cuando lo tratas de alcanzar-, respirásemos profundamente y nos abriésemos a nuestro yo presente más elevado obraríamos desde nuestro mayor grado de conciencia, no aquel al que aspiramos, sino aquel que conscientemente ya hemos alcanzado pero desde el que nos hemos retrotraído ante la situación de estrés, ese estado del que debido al miedo o la ignoracia, hemos dejado de lado.

Una menta inalcanzable

Jueves, Agosto 7th, 2008

P: Tradicionalmente, la iluminación se ha descrito como la muerte del ego. ¿Es posible alcanzar un estado en el que el ego muera de veras?

A: Bueno, me he encontrado con una o dos persona en toda mi vida en quienes aparentemente el ego había muerto literalmente. Pero esos son casos extraños, no creo que sea como resultado de una volición personal o gracias al esfuerzo - es más como una combustión espontánea, un acto de gracia. Asíque creo que la muerte del ego es posible, pero no creo que sea una meta alcanzable. Si algo así va ha acurrir, lo hará fuera de nuestro control, y es muy improbable para la mayoría de nosotros. No creo que sea realmente posible para cualquiera, que solo con la fuerza de su volunta, erradique copmletamente el ego. Pero la cuestión es que no importa. Si quieres en verdad encarar y tomar responsabilidad de las motivaciones de tu ego, las respuestas condicionadas, y a veces por los impulsos irracionales hasta tal punto que eres capaz de elegir de no actuar por tales motivos, quizás ya no exista entonces. Si no actúas guiado por ellos, el mundo nunca sabrá de ellos. No tendrán consecuencias kármicas. Y eso es una meta razonable, realizable y obtenible. Así que estoy convencido de que, de esta manera, es posible trascender el ego profundamente, simplemente a través del poder de la intención de hacerlo.

Traducido por Pablo Nebreda.

An Attainable Goal

Q: Traditionally, enlightenment has often been described as “ego-death.” Is it possible to attain a state where the ego actually dies?

A: Well, I’ve met one or two people in my life in whom it appeared that the ego had literally died. But in those rare cases, I don’t think it was a result of the individuals’ own choices or efforts-it was more like a spontaneous combustion, an act of grace. So I do believe that the death of the ego is possible, but I don’t think it is an attainable goal. If something like that is going to occur, it’s beyond our control, and it’s extremely unlikely for most of us. I don’t personally think it’s possible for anybody, through the power of their will alone, to eradicate the ego completely. But the point is, it doesn’t really matter. If you are willing to face and take responsibility for your ego’s self-centered motives, conditioned responses, and often irrational impulses, to such a degree that you are able to choose not to act on them, they might as well not exist. If you don’t act on them, the world is never going to know about them. There won’t be any karmic consequences. And that is a reasonable, realizable, attainable goal. So I am convinced that, in this way, it is possible to transcend ego to a profound degree, simply through the power of one’s own awakened intention to do so.

Andrew Cohen