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Entradas etiquetadas‘Budismo Zen’

Valoración: Zen en la plaza del mercado

Jueves, octubre 2nd, 2008

Zen en la plaza del mercado Zen en la plaza del mercado: Claves zen para comprender y sanar el malestar existencial en la era de la globalización es el libro del maestro Zen Dokushô Villalba. Monje budista Zen español que ha dedicado gran parte de su vida a la práctica y la enseñanza del budismo Zen. Empezando por Francia, diversas ciudades de España, Japón y actualmente el templo de Budismo Zen Luz Serena que se encuentra en la localidad de Requena (Comunidad valenciana).

Este libro me decidí a comprarlo un día en el que no tenía intención alguna de hacerlo, pero sentía curiosidad simplemente por verlo y tocarlo, y desgraciado de mí, decidí comprarlo. Con ese plan, no sabía muy bien que iba esperar del libro, así que decidí no esperar nada y dedicarme a atestiguar cada página, tan ricas y llenas de sabiduría.

El libro consta de tres partes, en la primera hace una introducción, a mi entender, sublime. Describe muy bien que es el budismo, que es el Zen y cómo se practica la práctica del Zazen. Todos  aquellos que creen que el meditar es sentarse con las piernas cruzadas y dejar pasar el tiempo en un estado de aburrimiento y resignación deberían leer -pues es como si un analfabeto recién traido de la selva le llevas a un bibilioteca y ve a un montón de gente sentada mirando algo que dicen ser un papel, pensará “¡qué aburrido, pero eso para que vale!” mientras que los estudiantes están en el mundo el intelecto interior tan rico de ideas e ideales-. Leyedo este libro me he dado cuenta de la gran influencia budista que tiene Ken Wilber, no obstante es practicante Zen desde hace más de 30 años, y en su teoría del modelo integral se le nota. Así como se le nota a Dokushô Villalba cómo interiormente resuena con el modelo, distingue muy bien las cara interior y exterior de lo individual y de lo colectivo. Sin duda dos hombres sabios. Dokushô el guru y Ken el Pandit. (Nota: quiero aclarar que la conexión Wilber-Villalba es personal e ideológica. Hasta donde yo se no tienen relación alguna).

En la segunda parte del libro empieza con una introducción al actual sistema de lo que llama el Dios mercado, es decir, el hombre al servicio del comercio y no el comercio al servicio del hombre. Me ha recordado al reciente documental que he visto (cortesía de Nosce) El dinero es deuda. Para mí es la parte que más flojea, con creces, hasta el punto que casi dejo de leer el libro porque me estaba resultando la clásica crítica al modelo socioeconómico actual desde una persepectiva meramente externa, victimista y opresiva. Y no digo que las diez leyes del mercado que se saca de la manga no sean ciertas, pero son demasiado parciales. La realidad es mucho más compleja, y en estas leyes reduce todo el malestar humano actual al sistema que se nos ha impuesto.

“Nuestros gustos musicales, nuestras aficiones, nuestros pensamientos, nuestra manera de ver las cosas, las novelas que leemos, las noticias de la prensa escrita, de la hablada y de la visualizada, las películas a las uqe tenemos acceso, el color de las paredes de nuestra casa, los adornos del mueble bar, lo políticamente correcto, nuestros conceptos del bien y del mal, todo es fruto de una programación a distancia, es decir, de una teleprogramación.”

Es a este tipo de párrafos parciales tomados como absolutos los que hacen bajar el nivel de la primera (y la tercera) parte del libro. Con la tercera parte, Zen en la plaza del mercado, integra la filosofía y práctica budista en el sistema sociocultural en el que vivimos para alejarlo de la disociación en la que nos encontramos y devolverlo a un equilibrio donde el comercio y el mercado esté al servicio del ser humano. En esta parte une la enseñanza de Buda a la sociedad aplicándolas a nosotros mismos mediante la visión correcta, la intención correcta, la palabra correcta, la conducta correcta, el medio de vida correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta y la meditación correcta

En resumen, en Zen en la plaza del mercado me he encontrado la visión de todo un Maestro Budista compartiendo las enseñanzas del budismo. Un libro en el que se describe de manera sublime qué es el budismo, en el que pone de manifiesto las claves para comprender y sanar el malestar existencial en la era de la economía de mercado, que erra en la argumentación socio-económica del status-quo actual y que da con las claves de desarrollo personal, y del despertar del individuo para la transformación colectiva.

 

Con el corazón  y los pies desnudos
regresas a la plaza del mercado.
Tu sonrisa brilla bajo las cenizas.
No haces milagros y, sin embargo,
allí por donde pasas,
florece la primavera.

LA DOMA DEL BUEY,
KAKUAN SHIEN (1100-1200)

El zen en la plaza del mercado – tercera parte.

Déjate ser.

Lunes, septiembre 8th, 2008

Aquellos que estamos convencidos de la posibilidad de desarrollarnos y evolucionar personalmente a menudo ansiamos poder trascendernos una y otra vez más. Llegar al final de ese arduo camino que conduce a la realización consciente y la transformación en ese sabio que pasea en la plaza del mercado no es tarea fácil, es de hecho una no-tarea que solo se llega a través de la puerta sin entrada -el final de la investigación y retrospección de la conceptualización dualista-. Es alcanzar esa postura que nos permita obrar con sabiduría ante las situaciones de estrés que se nos presentan en la vida del día a día, no porque nos permite superarlas, sino porque dejan de existir. Pero en el día a día, bien en el trabajo, en nuestro entorno familiar o en situaciones inesperadas vivimos momentos que atentan contra la cotidianeidad de nuestro arraigado ego, entonces obramos inconscientemente, mientras que en lo más profundo de nuestro ser anhelamos poseer el coraje que nos saque de esas respuestas habituales adquiridas.

En esos momentos de estrés nos encerramos en nosotros mismos, nos sentimos atacados y creemos que el mundo entero se nos viene encima. En lugar de dar más allá de nosotros mismos, nos retraimos, escondiendo nuestro yo más elevado. Aquel yo que ocasionalmente en una exposición, una conversación íntima o haciendo lo que más nos gusta hacer, ante en momentos de calma y seguridad sacamos a relucir. Si en lugar de anhelar ese Yo Supremo -que se esfuma cuando lo tratas de alcanzar-, respirásemos profundamente y nos abriésemos a nuestro yo presente más elevado obraríamos desde nuestro mayor grado de conciencia, no aquel al que aspiramos, sino aquel que conscientemente ya hemos alcanzado pero desde el que nos hemos retrotraído ante la situación de estrés, ese estado del que debido al miedo o la ignoracia, hemos dejado de lado.

Genpo Roshi: Mi felicidad no depende de lo que pase

Domingo, septiembre 7th, 2008

 He llegado a una nueva entrevista a Genpo Roshi publicada originalmente en www.elperiódico.com 

Dennis Genpo. Foto:  JOAN CORTADELLAS

Dennis Genpo Roshi.

 ¿Cómo puedo calmar la menteDándote permiso. Para conseguir algo o ser alguien, primero tenemos que darnos permiso. Nuestra mente está muy ocupada, y no tenemos tiempo de conocerla realmente. Tratamos de aquietarla o de encontrar felicidad y gozo, pero es casi imposible conseguir una mente silenciosa sin darnos permiso. Y sin ningún tipo de técnica.

Usted ha inventado la técnica de la Gran Mente, que bebe de la psicología.Sí. Es una técnica basada en el diálogo de voces, generado por dos psi- cólogos. Pero en el fondo viene de Jung y Freud. Se trata de convertirnos en presencia, despertar, consciencia. Siempre estamos buscando, tratando de encontrar algo, y en ese estado es imposible. Quien busca es el ego o el yo. Pero esa parte no es nuestra naturaleza esencial.

¿Y cuál es?La que está en paz y no necesita nada. Mire, nuestra mente funciona como si tuviera una marcha puesta y no supiera entrar en punto muerto.

¿Cómo consiguió usted entrar en punto muerto?Un día, con 26 años, tuve problemas con una relación sentimental y decidí irme al desierto. Yo entonces tenía muchos problemas de diversa índole. Y cuando estaba solo contemplando la arena y las dunas tuve una gran experiencia de despertar. Mi vida entera se transformó.

¿En qué sentido?Me di cuenta de que podía vivir totalmente en paz. El cerebro tiene dos raíles, como la vía de un tren. Está el raíl izquierdo y el raíl derecho. El izquierdo siempre quiere más, avanzar hacia adelante, no deja de pensar; el derecho es radicalmente lo opuesto: no va a ninguna parte pero ya está en paz. Son los hemisferios del cerebro. A partir de entonces me quedé en el raíl de la paz. Y estudié durante 24 años con un maestro zen, hasta que murió.

Supuso un cambio radical en su vida porque, antes de esa experiencia, usted era hombre de negocios y deportista.Yo era un nadador muy disciplinado y competitivo. Entrenaba entre cuatro y ocho horas diarias. Mi maestro zen me dijo que nunca me da- ría cuenta de cuánto había obtenido de la práctica del deporte.

Cuéntenos más cosas de los raíles de la vía de tren.El lado izquierdo es el hemisferio de la mente pequeña, el derecho es el de la gran mente. El izquierdo trabaja analíticamente, está limitado, constreñido, y nos separa del resto de la existencia. El derecho es creatividad, intuición, instinto; ahí no hay fronteras, no hay límites, no estamos separados de los otros seres y somos el mismo ser.

¿En qué me puede ayudar su técnica de la Gran Mente?Te da la capacidad de ser libre y de poder elegir ante las decisiones. Yo experimento una felicidad incondicional. Mi felicidad no depende de lo que me pase. Por supuesto, cuando hay una razón para estar triste o enfadado puedo estar triste o enfadado, pero la tristeza o el enfado desaparecen muy rápidamente si lo deseo, y si estoy en ese lugar.¿Cómo es ese lugar?Es un lugar de vacío.

Qué miedo.No, en absoluto. Es el momento presente.

¿Cómo se aprende a estar en el presente?Estando. Cuando vivimos en el presente, estamos en la mente que no busca.¿A través de la meditación?Exacto. La meditación verdadera es estar con lo que sencillamente es. Y dejar que cualquier cosa surja, sin intentar controlarla o liberarnos de ella. Estar con lo que hay. Eso es.

Pero el tiempo pasa, y cada vez más deprisa.El tiempo es un fenómeno interesante, porque es solo un concepto. Nunca respiramos en el pasado o el futuro, sino justo aquí y ahora. Los sonidos que oímos son los de ahora. Nunca oímos el pasado, a no ser que escuchemos la radio.

¡La radio es presente!Quiero decir una grabación. Y lo mismo es aplicable a nuestros sentidos. Pensamos en presente, hablamos en presente y, en cambio, vivimos en el pasado o en el futuro, lo cual es una locura y nos hace disfuncionales. Por tanto, si queremos vivir una vida libre, tenemos que aprender a hacer este cambio para vivir en el presente.

¿Y si alguien nos quiere mal?Los enemigos son nuestros maestros, siempre y cuando les permitamos serlo. De hecho, cualquier cosa puede ser nuestro maestro si queremos aprender. Cuando estamos despiertos, viviendo en el presente, todo nos enseña algo. Dejamos de ser víctimas y nos convertimos en señores de nuestra propia vida. Y en vez de ver a los demás como enemigos, los vemos como maestros.

Wilber, Matrix y la evolución de la conciencia.

Viernes, agosto 8th, 2008

Hace unos días publiqué una respuesta en el blog de Darth Toxic que creo que bien me vale una entrada propia en este blog.Allí se hablaba sobre  la evolución de la conciencia, las diferentes perspectivas sobre Dios en el camino evolutivo y las diferentes estructuras del ego personal. A lo que tras un post, en mi opinión, brillante.  Psidhartta comenta que es interesante todo esto, pero no es más que un entretenimiento mental. A lo que respondo:

Es un entretenimiento mental mientras no vayas más allá de las palabras. Desde luego no se trasciende e integra a una unidad de orden superior solo con el uso del lenguaje y la racionalidad, pero es un aspecto importante el encontrar un marco cognitivo que soporte esa nueva visión más abarcante del mundo.Gran entrada, pero yo que soy un poco puntilloso te diré que Wilber es una más de las inspiraciones de los Wachoswki para Matrix, ya que el propio Larry le dice a Ken que se está leyendo Sexo, Ecología, Espiritualidad en una entrevista que mantiene con Wilber tras realizar las tres películas. -Añadir que para mí SES es el libro de Wilber que me hizo ver la luz, mi visión del mundo se ha completado tras leerlo. De ahí la importancia del marco cognitivo-.
Ahora me siento un poco estancado, pero es porque me falta práctica, alguna corriente meditativa (budismo, yoga, cristianismo contemplativo…) que me ayude a romper las estructuras del yo actuales para que la emergencia de una unidad mayor pueda tener lugar. La meditación no es el camino para la trascendencia, pero si la hace más probable. Por que en el fondo, todavía nadie sabe a ciencia cierta que nos lleva a transformarnos. Unos lo hacen a través del camino de la cruz (el sufrimiento máximo), a otros parece llegarles espontánemente tras un contacto profundo con la naturaleza. Pero el hecho es que solo unos pocos alcanzan los estadíos más elevandos del ser humano, y aún menos los que lo hacen desde una visión integral del mundo donde emprender el camino de vuelta a casa integrados en el yo, el nosotros y ello viviendo entre el rango de lo bueno, lo bello y lo verdadero (y claro está, sus antagónicos). Y, después de todo, no reconocemos al que es el verdadero iluminado:

La puerta de su choza está cerrada
y ni el más sabio de los sabios pueden encontrarle.
Recorre su camino sin intentar seguir las huellas de los sabios que le precedieron.
Pasea por el mercado con una calabaza,
apoyado en su bastón. Luego regresa a su hogar.

- La décima ilustración el pastoreo espiritual del boyero del zen.