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Donde no hay otro

Miércoles, abril 7th, 2010

Cuando dos o más individuos que han despertado a lo que llamo el Impulso Evolutivo, o el Yo Auténtico, se reúnen a dialogar profundamente y centrados en la conversación, la experiencia es algo parecido a estar pensando en voz alta con uno mismo. ¿Por qué? Porque solo hay un Yo Auténtico. El ego solo puede relacionarse con otro individuo separado, pero el Yo Auténtico solo puede tener una relación consigo mismo. Si despiertas al Yo Auténtico y otro se ilumina por el mismo Yo, encontrarás que ambos experimentáis una fuerte atracción por estar juntos, pero a lo que se sienten atraídos no es la personalidad única del otro individuo. El Yo Auténtico no está interesado en otros individuos. Siempre se busca a sí mismo en los demás. Cuando dos personas que no han compartido nada con anterioridad se juntan en este estado elevado de conciencia, experimentan una intimidad de éxtasis que trasciende infinitamente cualquier tipo de cercanía o conectividad que pueda ser experimentada de una manera más familiar o en un contexto más personal. Llevado en las alas del Yo Auténtico, nuestra autoconciencia se caen, y una contagiosa dulzura nos envuelve. Aquí, donde no hay otro, todos despertamos a una trasparencia radiante, alimentada por la pasión sin ego. Aquí, el conflicto y la competitividad desaparecen. No somos individuos que se juntan; somos un solo Yo experimentando un verdadero placer al estar con ello mismo.

Traducido por Pablo Nebreda

 

Where There Is No Other

When two or more individuals who have awakened to what I call the Evolutionary Impulse, or Authentic Self, come together in deep dialogue and focused conversation, the experience is something akin to thinking aloud with yourself. Why? Because there is only one Authentic Self. The ego can only have a relationship with other separate individuals, but the Authentic Self can only have a relationship with itself. If you awaken to the Authentic Self and another also becomes illuminated by that same Self, you will find that you both experience a strong pull to be together, but what you are drawn to is not the other individual’s unique personality. The Authentic Self isn’t interested in other individuals. It is always only seeking itself in others. When people who have shared absolutely no personal history come together in this higher state of consciousness, they experience an ecstatic intimacy that infinitely transcends any kind of closeness or connectedness that can be experienced in a more familiar or personal context. Carried on the wings of the Authentic Self, our self-consciousness falls away, and an intoxicating sweetness envelops us. Here, where there is no other, we all awaken to a radiant transparency, fueled by egoless passion. Here, conflict and competition disappear. We are not separate individuals coming together; we are one Self experiencing sheer delight in being with itself.

Andrew Cohen

Desarrollo personal y solución de conflictos a través del enfoque integral

Domingo, diciembre 28th, 2008

Algo que me ha aportado el marco de la visión integral y el haber leído a Ken Wilber en estos últimos años ha sido indudablemente una mayor comprensión y conciencia personal, sobre mi entorno cercano y el kósmos en su sentido más abarcante. Me ayuda a sacar lo mejor de mí mismo, pudiendo llevar una vida más plena y equilibrada. En la que me suceden cosas que años atrás ni siquiera había imaginado. Y en la que aprendo a lidiar con los problemas que se me presentan desde modalidades de conciencia que ni siquiera alcanzaba a vislumbrar años atrás. Proporcionándome una visión más abarcante de este nuestro complejo mundo, pero no de una manera teórica como si de un erudito se tratase, sino aportándome las herramientas cognitivas básicas para su uso aquí y ahora, en el día a día, en el entorno laboral ayudando a lidiar con los conflictos que inevitablemente se presentan, o mejorando la relación con los compañeros con los que tantas horas paso. Con los amigos o las relaciones de pareja y también con la familia.
De eso me he dado cuenta en estas fechas tan señaladas y emotivas, donde me vienen a la cabeza las sabias y desenfadadas palabras de Eckhart Tolle “si crees que estás iluminado, ve a pasar la nochebuena en casa de tus padres”, y es que el ego, esa estructura psicológica tan necesaria que conforma nuestra sensación de identidad separada, se formó en el seno de la familia, desde muy temprana edad en nuestra infancia y posteriormente en nuestra adolescencia. Arrastramos nuestros miedos y deseos que nos condicionan, en gran parte relegados al inconsciente, nuestro modo de ser. Donde en la etapa del yo verbal-pertenencia desarrollamos elementos afectivos tales como nuestros deseos temporales, nuestros gustos, las raíces de nuestra propia volición y autoconciencia. Dando lugar posteriormente a los afectos y las emociones dialécticas como la culpabilidad, el deseo, el orgullo o el amor. Este revolucionario enfoque -no por el contenido en sí mismo, sino por la relación interdisciplinar con la que aborda los problemas de la vida- me ha enseñado a que no nos debemos parar ahí, y renegar o simplemente aceptar los conflictos porque así ha sido toda la vida sino que debemos continuar nuestro camino personal ascendente de una manera equilibrada (no disociada) hasta alcanzar, al menos, una modalidad del yo centáurica, integrando el ego en una totalidad más abarcante cuerpo-mental donde los elementos afectivos de comprehensión -hacia uno mismo y los demás-, espontaneidad o impulso de expresión guíen nuestras más nobles intenciones en este complejo mundo y se manifiesten en su modalidad más elevada.
Consiguiendo de este modo una vida más plena, en relación con uno mismo y con los demás embebidos en un una cultura y en la naturaleza. Es decir, siendo capaz de disfrutar y de vivir experiencias en los tres grandes dominios de la Verdad, la Bondad y la Belleza como antes nunca había imaginado.

 Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. Trabajar en nosotros mismos intentando incrementar nuestra conciencia integral cada día, de manera que al final dejemos el mundo un poquito más completo de lo que lo encontramos. Ken Wilber.

Felices fiestas.