Regar el alma
Jueves, septiembre 22nd, 2011
Cuando no alimentas el alma a diario, el alma muere, y la inspiración se esfuma. Desaparece, ni siquiera se esconde, simplemente deja de existir. Por más que lo intentas, no hay manera de forzarse a uno mismo a estar inspirado, intentando estarlo. Sino que hay que dejarlo estar, cargar las pilas y adquirir una praxis que vuelva a dotar de alimento al alma. Y mi alimento es el arte, la reflexión y el arte de la reflexión, la soledad del cuarto a oscuras antes de dormir. Y las noches en las que a altas horas de la madrugada miro a la luna, y simplemente la observo sin ninguna otra pretensión. Es entonces cuando emana su belleza, me transmite su poderosa quietud y el alma empieza a tomar forma de nuevo en mi interior. Y al igual que no se aprende a no pensar pensando en cómo hacerlo, sino haciéndolo. No se puede alimentar el alma forzándose a hacerlo, sino dejando Ser primero, y tras ello empezar a hacer.


