La locura nunca tuvo maestro
para los que vamos a bogar sin rumbo perpetuo.
en cualquier otra dirección con
tal de no domar los caballos de la exaltación. La rutina hace sombra a las pupilas,
que se cierran a los disfrutes que nos quedan.
Avalancha
Necesitamos el valioso tiempo que abandonas
sin saber que cojones hacer con él.
Nosotros somos la comida
y alguien está efectivamente hambriento. No hay retorno a la conciencia
tras el desvarío del amor tempestuoso.
Avalancha
Aún nos quedan cosas por hacer,
si no das un paso te estancas.
Aún nos quedan cosas por decir
y no hablas.
La locura nunca tuvo maestro
para los que vamos a bogar sin rumbo perpetuo. La muerte será un adorno
que pondré al regalo de mi vida. La luna ejerce extraños influjos
que se contradicen y no hay quien descifre.
Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, alteres.
Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.
Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.
Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.
Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.
Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.
Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.
Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.
Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.
(Estribillo)
Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.
Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.
Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.
(Estribillo)
Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.
Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.
Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.
[Nach]
A mi primer amor lo conocí al nacer, Luz era su nombre.
Su poder enorme siempre me hizo ver la vida tan lúcida y tan bella.
Ella me enseñó a crecer jugando a contar estrellas cada anochecer.
Creí enmudecer cuando Ilusión tocó mi corazón de adolescente,me enamoré perdidamente.
Era tan bonita, mi flor favorita, mi otra mitad.
Me dijo que los sueños también se hacen realidad.
Perdida en la ciudad vi a Indiferencia andando distraída,
cada día, sin saber que yo existía.
Su mirada ausente entre la gente no me seducía, demasiado fría.
Algo me decía: “¡Desconfía!”. Mientras, Melancolía me quería con locura.
Cada noche aparecía en mi cama medio desnuda y me abrazaba.
Hurgaba entre mis cicatrices, yo sollozaba.
Su piel no otorgaba días felices y la abandoné.
Olvidé su hechizo y su regazo, porque pronto conocí a Pasión, fue como un flechazo.
Unidos cada madrugada, mi amada,
siempre haciéndome el amor entre hojas de papel mojadas.
[Ismael Serrano]
Ellas, bálsamo para tu herida. La vida tiritando en una estrella.
Luciérnagas que tiemblan en tu pecho. Los restos de un naufragio.
Andamio que restaura los recuerdos. El cielo en el que sueñan los cautivos.
[Nach]
Conocí a Constancia al poco tiempo, me atrajo su fragancia
y desde aquel momento la fui conociendo.
Su autoestima y disciplina me dijeron:
“No abandones, tendrás un sitio en la cima con los mejores.”
Pero sufrí mal de amores cuando Envidia me miró al pasar.
Otra vampiresa que besa y que te hace sangrar.
Al hablar mentía, quería matar mi fe.
Puso veneno en la lengua de aquellos que me crucé.
Fue por eso que lloré junto a Nostalgia cada tarde,
sintiéndome un cobarde si venía a acariciarme.
Hasta que un día Soledad llamó a mi puerta y me paralizó,
me abrazó rompiendo mi armazón.
Y yo, vi pasar los meses, no quería ver a nadie.
Hasta que encontré a Esperanza esperándome en la calle.
Ella me habló de un futuro y de luchar por él, me dijo:
“Libertad te espera, ella siempre te será fiel”.
[Ismael Serrano]
Ellas, bálsamo para tu herida. La vida tiritando en una estrella.
Luciérnagas que tiemblan en tu pecho. Los restos de un naufragio.
Andamio que restaura los recuerdos. El cielo en el que sueñan los cautivos.
Como viejas amantes, regresan del olvido. Has dormido ya en sus brazos, pero todo es nuevo. El hecho de vivir deja secuelas, ellas. Y como un licor suave te envuelven. Siempre es tarde cuando ya se han ido. Vencido y renacido en desastre, buscaste su luz entre el escombro, todo irá bien y aunque duela, toma su mano y vuela con ellas.
[Nach] (x2)
Ellas. Dejaron su huella en mí,
el amor y el abandono, sensaciones que viví.
Despertando así encantos, abriendo pasiones y heridas.
Ellas. Amantes de un instante o de una vida.
Ellas. Estrellas y espinas. Bellas damas que te aman o te asesinan.
Las encontré entre las esquinas, brillaban como diamantes.
Ellas. Amantes de una vida o de un instante.
[Ismael Serrano]
Como viejas amantes, regresan del olvido.
Has dormido ya en sus brazos, pero todo es nuevo.
El hecho de vivir deja secuelas. Ellas…