Se sabio

Se sabio,

pero no de los que acumulan conocimiento y miran por encima del hombro a los demás. Sino de los que saben que todo aquel conocimiento adquirido tiene que ser contrastado con la experiencia propia.

Se sabio,

pero no de los que juzgan y fruncen el ceño, sino de lo que sin juzgar dejan que todo fluya a través de ellos.

Se sabio,

pero no de los que tiene las respuestas correctas, sino de los que formulan las preguntas adecuadas.

Se sabio,

pero no de los que se limitan a observar desde la tercera persona, sino de los que viven intensamente, para que el recuerdo y la reflexión se tatúe en tu alma.

 

La puerta de su choza está cerrada
y ni el más sabio de los sabios pueden encontrarle.
Recorre su camino sin intentar seguir las huellas de los sabios que le precedieron. Pasea por el mercado con una calabaza,
apoyado en su bastón. Luego regresa a su hogar. 

– La décima ilustración el pastoreo espiritual del boyero del zen.

 

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