¿Qué quieres ser de mayor?
Martes, mayo 29th, 2012Esta pregunta que nos hacían de pequeños y que cuya respuesta solía ser “bombero” o “futbolista”. Esta pregunta nos la hacían con mayor o menor frecuencia, era muy válida para trascender el yo infantil del ahora-mismo y entrar en el yo que ve más allá del momento presente. Si todo iba bien en el proceso de desarrollo, nos ayudaba a trascender e incluir esa estructura del yo y llegar a la siguiente etapa, la del aquí y ahora, y además, la del ayer y el mañana. Ya como adultos no solo tomamos en cuenta lo que nos sucede, sino también lo que nos ha sucedido y lo que prevemos que nos va a suceder. Pero a menudo, esta relación entre el pasado, el presente y el futuro se desequilibra. Y nos olvidamos que nunca ha sucedido nada que no haya sucedido ahora. Y empezamos a darle más importancia a lo que está por acontecer que a lo que acontece, empezamos a desligar la atención de nuestra mente en el presente y la ponemos en el futuro, pero no en un futuro que ya existe, sino en el futuro de nuestra propia mente, un futuro imaginado y proyectado una y otra vez que no tiene fin. Y cuando lo aplicamos a nuestro trabajo, especialmente cuando no estamos satisfechos con la situación que nos acontece, nos preguntamos ¿qué quieres ser de mayor? ¿qué quieres ser de mayor? Una y otra vez, desligando cada vez más nuestra atención de lo que aconteciendo.
Como decía San Agustín, el futuro es solo expectativas y el pasado son todo recuerdos, y ambos son hechos del presente.
Pero especialmente en momentos de cambios e intertidumbre como el que vivimos, mucha gente se ve obligada a buscarse un nuevo empleo, y es entonces cuando se vuelven a preguntar ¿qué quieres ser de mayor? Y si buscamos la respuesta con la ilusión y la pasión con la que respondíamos cuando éramos niños, encontraremos en este nuevo cambio obligado nuestro daimón. No te preguntes por el trabajo más estable, ni el más prestigioso. Pregúntate ¿qué es lo que me gusta hacer con verdadera pasión? Y encuentra el modo de realizarlo, de dedicar tu vida a ello. Como decía Steve Jobs, “prácticamente todo – todas las expectativas, todo el orgullo o el miedo al fracaso- todo esto se desvanece al enfrentarte a la muerte. Recordar que iba a morir era la mejor forma de evitar pensar que tenía algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón por la que no debas seguir a tu corazón.”

