Recuerdos. Abril 2010

Hace un año estaba en la recta final del MBA, ya acostumbrado a la rutina de ir a clase y a las diferencias culturales entre los compañeros de más de 10 nacionalidades diferentes. Ya solo quedaba aprender y disfrutar. Y soñé con viajar, leer y escuchar música y a uno mismo, para no acabar muriendo lentamente.

Raquel Torrent acaba de realizar una extensa entrevista en Boulder, CO (EEUU), consejos para Zapatero, la sombra y el marco AQAL, la miseria y la espiritualidad y cuestiones de última trascendencia eras las temáticas.

La primera semana de abril llegaba a su fin con una reflexión sobre el miedo y la paz que nos otorga su ausencia. Inspira, expira… observa. Y recuerda que después del canto del buho, el silencio de la montaña es más profundo aún.

Andrew Cohen nos hablaba de ese lugar donde no hay otro. Cuando dos o más individuos que han despertado a lo que llamo el Impulso Evolutivo, o el Yo Auténtico, se reúnen a dialogar profundamente y centrados en la conversación, la experiencia es algo parecido a estar pensando en voz alta con uno mismo. No somos individuos que se juntan; somos un solo Yo experimentando un verdadero placer al estar con ello mismo.

Entre los libros que adquirí por entonces estaban Metamanagement de Fred Kofman, MBA del Siglo XXI, El libro negro del emprendedor, Crea tu propia empresa y la estrategia del océano azul. Es curioso, un año después. Solo he terminado de leer MBA del Siglo XXI y El océano azul porque los empecé en clase. Y El libro negro del emprendedor que me pareció fácil de leer e instructivo. Metamanagement lo tengo sin estrenar, a pesar de que La conciencia de los negocios, también de Fred Kofman, es mi libro de management favorito.

Me adentraba en la segunda quincena con un rezo a la fe y a la esperanza. Un cato a la fe en la libertad de elección y la causalidad. En la fe en la ciencia y el progreso humano. En la fe en la religión como medio de transformación del alma, fe en el sistema, fe en la vida, fe en el amor. Y fe en mí y en cada uno de los seres humanos que forman parte de este planeta Tierra.

Y cerraba al mes con un homenaje en el día de la tierra y una reflexión sobre lo absoluto: no puede llamársele vacío, ni tampoco no vacío, no puede llamársele vacío y no vacío. Pero, para designarlo, se le llama “Vacío”.

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