Antipropósitos de 2011

Se cerró el círculo un año más, pasaron 365 rotaciones y 1 traslación desde la última vez que lo celebramos. Desde la última vez que en este blog hice análisis de mi año y deseé lo mejor para el año que viene. Un año más escribo mis antipropósitos de año nuevo, aquellos propósitos que deseamos y nunca se cumplen (hasta que se cumplen). Empecemos por los propósitos del año anterior (en verde los incumplidos ¡bien!, en rojo lo complidos ¡agg!, en azul los que pasaron totalmente desapercibidos):

  • Antipropósito 1: Terminar de leer todos los libros que tengo a medias. Efectivamente, no solo no he terminado de leerlos, sino que ahora tengo más de los que tenía a 1 de enero. Al menos ya he dejado de comprar nuevos libros.
  • Antipropósito 2: Ser feliz. No ha sido precisamente el mejor año de mi vida, pero me quedo con lo positivo, aprendo de lo negativo y miro hacia delante.
  • Antipropósito 3: Echarme novia. ¡Cumplido! Ahora me queda cultivar la relación y disfrutarla ¡arg!
  • Antipropósito 4: Encontrar un trabajo mejor. Estoy en ello, o al menos, unas condiciones mejores dentro del mismo trabajo (que hay crisis). Y mientras a aprender a vivir con lo mínimo, y cuando lo consiga, aprender a vivir con menos aún.  
  • Antipropósito 5: Dejar de creerme que he madurado y madurar. Este es un antipropósito en toda regla, y escribir en este blog no me ayuda a no cumplirlo.
  • Antipropósito 6: Aprender japonés, chino y alemán. ¡Totalmente anti-cumplido! Últimamente me centro más en perfeccionar mi inglés una y otra vez, y a asumir que no aprenderé otro idioma hasta que sea una verdadera necesidad de vida.
  • Antipropósito 7: Proponerme una dieta estricta y una dura rutina del gimnasio y cumplirla. He tenido mis altibajos, y aun así, me alimento mucho mejor que hace unos años, vamos progresando.
  • Antipropósito 8: Dejar de quedar con gente que apenas me aporta. ¡Cumplido al 110%! por desgracia, porque hay personas a las que no veo últimamente que las hecho de menos.
  • Antipropósito 9: Entender de leyes y propiedad intelectual. ¡Este está anti-cumplido al 100%!
  • Antipropósito 10: Entender el sistema financiero e invertir en bolsa. Algo si que he aprendido en este año, pero estoy lejos de decir que entiendo el sistema.
  • Antipropósito 11: Retomar la pintura al óleo, a lápiz y en digital. Aprendiendo al tiempo de arte y percepción visual. Explorar diferentes estilos pictóricos y encontrar el mío. ¡Totalmente anti-cumplido! quizás en otra vida…
  • Antipropósito 12: Aprender a modelar en 3D. Es una de esas cosas que no creo que aprenda en la vida. 

Veamos los antipropósitos integrales que se añaden a la lista para 2011:

  • CSI – Interior Individual: ser más ecuánime y calmado. Meditar tres días por semana durante 15 minutos. Retomar la lectura de Wilber y otros autores filosóficos. En definitiva, reservar unos instantes para la retrospección en mi rutina diaria.
  • CSD – Exterior Individual: hacer una dieta más estricta y perfeccionar mi rutina de entrenamiento. Entender de moda y perfeccionar mi recién estrenado estilo de treintañero.
  • CII – Interior Colectivo: cultivar mi relación de pareja y mis amistades. Reflexionar y entender qué cultura corporativa es más afín con mi modo de ser, cuál de ellas me permite ser yo mismo y saca lo mejor de mí.
  • CID – Exterior Colectivo: socializar mejor en el entorno laboral. Planificar mis futuras inversiones y aprender de una vez a separar la basura para reciclar mejor.

Una de las cosas que he aprehendido con bastante fuerza esta año es que cada momento de la vida es único; la niñez, la adolescencia, la juventud… son etapas irrepetibles, crees que siempre serás como eres y un día cambias sin saber siquiera porqué, y te deja de gustar aquello que te encantaba y que daba sentido a tu vida. Y pasan a gustarte otras cosas, y a tener otras expectativas e ilusiones. Es un renovarse continuamente a través de la espiral de crecimiento y madurez del ser humano. Y miro atrás con algo de nostalgia pero más aún con alegría por la remembranza de los tiempo vividos, de los recuerdos que aún siguen vivos en mi memoria: situaciones, personas y vivencias que forman ya parte de mi recuerdo y que ya son parte de mí, de mi personalidad, de mis recuerdos, de mi vida.

¿Y qué me deparará el futuro? Solo Dios lo sabe, pero de seguro que algún día ese futuro será pasado, y solo me quedará el recuerdo, un recuerdo que va formándose aquí y ahora, a cada instante, en cada paso que damos, en cada decisión que tomamos, en cada hecho que nos acontece y del que todos, desde nuestra perspectiva única y genuina, formamos parte.

Pablo.

2 comentarios

  1. Que maravilla leerte Pablo!! 🙂 Me gusta tu madurez, hablando de espirales con las que me identifico y de valorar cada momento de la vida. Así se hace!
    Mucha fuerza y energía para afrontar todos los retos. Que siempre seas responsable de elegir y vivir tu propia vida.
    Namasté.

  2. Gracias Brumita! Que bueno leerte de nuevo por aquí.

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