El día que cambiamos el universo

En cierta ocasión, mientras paseaba con un amigo, el filósofo Ludwig Wittgenstein planteó la siguiente pregunta:

“Dime, ¿por qué la gente dice siempre que es natural que los hombres asumieran que el Sol giraba alrededor de la Tierra y no que es ésta la que rota?”
“Hombre”, respondió el amigo, “es obvio que, tal y como lo vemos desde aquí, parece que el Sol está dando vueltas a la Tierra”.
Muy bien”, replicó el filósofo, “¿y cómo se verían las cosas si pareciera que es la Tierra la que rota?”

¿Por qué no todas las sociedades han evolucionado con el tiempo? ¿Porqué seguimos cambiando? Tratamos de descomponer el mundo en pedacitos para saber cómo funciona. No podemos vivir por mucho tiempo sin saber lo que es. Somos curiosos, tenemos derecho a serlo. A lanzar preguntas y obtener respuestas. A cuestionar la autoridad y sacarla del poder si no nos conviene. Y es por eso que hemos cambiado constantemente a través de la historia, para convertirmos en lo que somos hoy como sociedad. Porque nunca hemos parado de hacernos preguntas.

Como Neo en el inicio del viaje a través de la madriguera de conejo. Trinity le encuentra mientras este busca a Morfeo:

“Sé por qué estás aquí, Neo. Sé lo que has estado haciendo Sé por qué apenas duermes, por qué vives solo y por qué, noche tras noche te sientas ante tu ordenador. Le buscas a él. Lo sé porque una vez yo estuve buscando lo mismo y cuando él me encontró, me dijo que en realidad no le buscaba a él, lo que buscaba era una respuesta.Es la pregunta, la que nos impulsa, Neo Es la pregunta la que te ha traído aquí. Conoces la pregunta igual que yo.”

¿Y qué obtendremos a cambio? RESPUESTAS. Miles de ellas recopiladas con el paso de los siglo. Tantas que tuvimos que inventar sistemas, y ahora hay incluso una rama de la ciencia para el procesamiento de la información. Y ésta es la base del complejo mundo moderno. La sociedad de la información, la sociedad del conocimiento.

 

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