La excepción

 

La motivación última de lo que hago siempre ha estado guiada por las personas que me inspiran y por aquellas que despiertan en mi un interés. Podría decir que me gusta la informática por X motivos, el diseño gráfico, las humanidades o el deporte por X otros. Pero la motivación última de todos esos ámbitos del conocimiento está más relacionada con estar rodeado de gente que me inspira y con la que quiero compartir mi vida que por cualquier otro tipo de inquietud intelectual o volición interior. Cada vez que esto falla por un periodo largo de tiempo, no tengo reparos en cambiar de vida y despreciar todo cuanto he aprendido, a pesar de que inevitablemente cuanto acontece deje huella en mí.

El arte es la excepción, realizar creaciones artísticas como escribir, pintar, cantar o recrearme en creaciones de otros autores, lo hago porque me gusta, y nada más, no hay un motivo más allá, y por eso, aunque nunca me haya dedicado a ello, aunque no sea bueno pintando, cantando ni actuando, personalmente me considero un artista. Un artista cuya pasión es mirar al mundo con admiración en un intento de compresión de todos los aspectos de lo que me rodea, trasformar mi interior y devolver al mundo esa pasión en forma de arte. Como pasión no necesito compartirla con los demás, aunque a veces lo haga, ni ejercitarla con una determinada frecuencia, ni realizar con una metodología determinada. Pero cuando llega el momento de ponerla en práctica, me encuentro con el yo más auténtico y personal que da sentido a mi vida.

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