Ese genio del contrapunto
28 febrero 2010En los últimos meses ha llegado a mí conciencia la obra de Johan Sebastian Bach desde tres diferentes caminos que me han hecho profundizar en el conocimiento de la obra de este genio del contrapunto.
El primero de ellos a través del Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle, libro que tenía muchas ganas de leer y que poquito a poco voy leyendo. Un libro acerca de cómo los logros creativos del matemático Kurt Gödel, el artista M. C. Escher y el compositor Johann Sebastian Bach interactúan. Si bien en palabras del propio autor el tema central del libro es la pregunta: “¿Siguen las palabras y las ideas reglas formales, o no?” y “GEB es una tentativa muy personal de decir cómo es que los seres animados pueden salir de la materia inanimada. ¿Qué es un “uno mismo”, y cómo puede un “uno mismo” salir de cosas tan faltas de ser como una piedra o un charco?”
A decir verdad no veo el sentido de la pregunta “¿(…) siguen reglas formales?” porque si así fuera, cuáles serían las consecuencias o conclusiones, y ¿en caso de no ser así? Un sistema formal es un artificio matemático compuesto de símbolos que se unen entre sí formando cadenas que a su vez pueden ser manipuladas según reglas -las reglas formales- para producir otras cadenas. De esta manera, el sistema formal es capaz de representar cierto aspecto de la realidad. Entiendo la idea y el esfuerzo de buscar un patrón de inferencia con el que pretender capturar y abstraer la esencia de determinadas características del mundo real en un modelo conceptual. Pero el enfoque en sí mismo del libro me parece reduccionista.
No habiendo llegado a leer la mitad del libro, no veo la relevancia de la pregunta, y aun así esto no me impide disfrutar de las magníficas relaciones (a veces no muy explícitas) de entre estos tres genios. Aprendo mucho de Escher, y por mis estudios en informática, algo menos de Gödel, que no hace más que recordarme la dura asignatura que cursé de Teoría de Autómatas y Lenguajes Formales durante la carrera. Y por paralelismo fonético, al Googol (en español Gúgol)
1 gúgol = 10100
y a la bestialidad que es el gúgolplex, esto es, un 1 seguido de un gúgol de ceros. Y con ello, cómo no, al actual rey de los buscadores que homenajea el este concepto. Y aprendo aún mucho más de Bach, las partes del libro que sin duda más disfruto son las que hablan de este genio del contrapunto. Esa técnica que se utiliza para la composición de música polifónica mediante el enlace de dos o más voces independientes que se escuchan simultáneamente. Algo que me fascina en la archiconocida Tocata y fuga en re menor (esa que así como… tirorí tiroriroriroo tirorí totitoti [xD] ¿sabes ya cuál? seguro que la has escuchado).

El segundo camino vino a través de la película de Pere Portabella, El silencio antes de Bach (2007). Parece que a Bach le ha tocado una vez más formar parte de una obra de aparentes fragmentos inconexos, esta película es algo así como una aproximación a la música del compositor y a las disciplinas y oficios que la rodean, tanto en la época que a Bach le tocó vivir como en la nuestra. El film usa la figura de Bach y su obra, no como personaje histórico o icono musical tal cual, sino como un referente emocional cuya música resuena eterna a través del tiempo.
Es una de esas películas de las que sales con muy buen cuerpo, pero que no puedes expresar con palabras porqué te ha gustado.
El tercer camino es el más reciente de todos, anoche, no recuerdo bien cómo, llegué la canal de videos de Smalin, y allí me quedé mirando y escuchando ensimismado, sobran las palabras:
Y cómo no, la Tocata y fuga en re menor:
Etiquetas: Bach, contrapunto, Escher, Gödel, música, Pere Portabella


marzo 1st, 2010 at 10:31 am
Ah, el Gugol. Qué buenos recuerdos…