Paréntesis
10 enero 2010
Hace tiempo que me vengo dando cuenta, como seguro que vosotros también, que ya no escribo como antes, con la misma asidudad ni con la misma pasión. Podría decir que es por falta de tiempo, pero no lo es, siempre he tenido mil que haceres y siempre he sacado un hueco con energía para traducir a Andrew Cohen o un rato de inspiración para escribir una entrada más personal. Pero ya no. Mi vida en los últimos meses ha cambiado, y yo con ella.
Estoy viviendo en un paréntesis que no recuerda qué es lo que antes hacía, y no le preocupa que es lo que hará después. Y entonces me viene a la mente ciertas palabras de Ken Wilber, dicen algo así: “recuerda que cada estado está ahí por alguna razón, y por ello tiene que ser vivido antes de pasar al siguiente”. No intento cambiar mi estado a toda costa, disfruto de lo que me pide el alma en cada momento. Y ahora me pide bien poco, mas puede que lo que me pide y estoy dando sea algo que solo pueda ver más adelante, con la claridad que nos brinda el paso del tiempo. Ahora me siento a disfrutar y experimentar otras ramas del conocimiento y otras culturas. Otras ciencias y otras personas que hasta ahora no había tenido la oportunidad de conocer. No sin sentir nostalgia por ciertas cosas y personas que ahora mismo conforman mi pasado. La llegada del frío con el tiempo dará paso a la primavera y será, tal vez entonces, cuando los frutos de estos tiempos sean recogidos para integrarlos sanamente en un ser de orden superior más completo, quizás más integrado. O tal vez no.
Etiquetas: paréntesis, Ser


enero 13th, 2010 at 7:07 pm
Comprendo perfectamente lo que expresas y en donde estás. Supongo que es algo inevitable pasar por estas fases, al menos así es en mi experiencia. Para mí siempre ha sido una sensación desazonadora atravesar esta fase; hasta que leí la parte del libro de Integral Life Practice que habla, al final del libro, de las fases en la práctica y una de ellas es el plateau o la meseta. Respecto a esta fase en la que parece que todo retrocede, dice: “…incluso esto es, por supuesto, simplemente otra ocasión para la atención y la maduración. …El secreto de la realización está en mantener la dedicación a la práctica regular durante la fase de meseta… La madurez se desarrolla a través de renovar consistentemente la práctica individual, diligentemente, especialmente cuando es menos atractiva.” Para mí leer esta parte del libro fue una inyección de confianza en que, a pesar de que nada parece avanzar, todo dentro de mí sigue su camino. Lo siento como una cocción a fuego lento. Parece como si dar vueltas y vueltas al guiso es lo más aburrido del mundo y nunca parece acabar pero, poco a poco, vas viendo como la salsa va espesando y todo queda hecho y después, al saborearlo, está sabroso.
En fin, ánimo y perseverancia, que la magia de la vida siempre está ahí rodeándonos.
Saludos.
Angel.
enero 13th, 2010 at 10:56 pm
Estoy muy de acuerdo con esa cita de Wilber. Este estado es necesario, aunque sea para no hacer nada. Tambien eso es necesario. Todo tiene un momento. Escuchemos a nuestro interior… en señémosle a pedir…
Un abrazo.
Namasté.
enero 14th, 2010 at 12:59 am
El problema, Ángel, es que llego al punto de abandonar la práctica, y se que es lo peor que se puede hacer, pero es lo que hay cuando no tengo un apoyo físico a mi lado que me de con la vara
Genial Bruma que sintonices con al frase ^^. Me has recordado a la frase del Eclesiastés: “Todo tiene su tiempo y todo cuanto nace bajo el Sol su momento”.
enero 14th, 2010 at 11:01 am
Veo lo que dices, es siempre una situación difícil. Pero el que no veas el camino no quiere decir que no lo sigas andando y avanzando, aunque sea en círculos. Y cuando la niebla se despeje, tarde el tiempo que tarde, podrás caminar con vigor reforzado y mayor convicción. Aquello en cada uno de nosotros que nos impulsa a buscar, a caminar por la senda siempre está presente, sea de manera clara o, como cuando se da esta situación, de manera velada pero nunca deja de empujar y empujar. Puedes dejar la práctica que hagas, pero confía en eso. Al fin y al cabo yo pienso que la práctica es como un entrenamiento para lo que realmente importa, la vida misma, nuestra vida, como la tomamos, como actuamos en ella, etc… y eso no puedes evitar afrontarlo, con o sin práctica, así que en realidad nunca dejas de practicar.
Una vez más, ánimo, todos somos compañeros en el viaje.
Angel.