Un contrato interior

Algo profundo pasa en el alma cuando alguien se compromete a su propio desarrollo espiritual. Nadie te fuerza a hacerlo. Es elegido libremente. Y, por supuesto, cuando haces ese compromiso, no sabes realmente a lo que te estás comprometiendo. Pero lo que si sabes es que ese compromiso es absoluto, hacia aquello que es no-relativo, hacia aquello que es inconcebible, hacia aquello que significa la totalidad, para siempre. Eso si lo sabes. Y siempre he sentido que una vez que eliges libremente ese compromiso, cuando dices sí a lo Absoluto, a Dios, no hay marcha atrás, incluso si quieres reconsiderarlo luego. En otras palabras, cuando esa elección libre es realiza desde las profundidades de tu propia alma, algo eterno pasa a nivel kármico –un contrato interior es firmado.

Traducido por Pablo Nebreda.

An Inner Contract

Something profound happens at a soul level when someone makes a commitment to their own spiritual development. No one forces you to do it. It’s freely chosen. And, of course, when you make that commitment, you don’t really know what you are committing to. But what you do know is that it’s a commitment to that which is absolute, to that which is nonrelative, to that which is inconceivable, to that which means everything, forever. That much you do know. And I’ve always felt that once someone freely chooses to make that commitment, once you say yes to the Absolute, to God, there is no going back, even if you want to reconsider later down the line. In other words, once that free choice is made from the depths of your own soul, something happens at a karmic level that is eternal—an inner contract is signed.

Andrew Cohen

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