El cine de los Wachoswki

Sin duda alguna los hermanos Wachowsky imprimen a sus películas de momentos memorables, “como solo es posible en el cine”.

Desde Speed Racer hasta Matrix, pasando por V de Vendetta. Con la excepción, tal vez, de Bound.
De alguna manera, todas ellas reflejan el camino del héroe descrito por Joseph Campbell y las grandes tradiciones espirituales a lo largo y ancho del planeta.
De cómo un joven apuesto que lleva una vida normal es sobresaltado y envuelto en una situación en la que se ve obligado a dejar atrás la vida que hasta entonces llevaba.
De cómo una bella mujer se le cruza en el camino y de cómo hace frente a la adversidad personal y social que se le presenta.
De cómo tiene que viajar hasta los confines del mundo y de su propio ser para trascenderse a si mismo y volver con la convicción y las habilidades necesarias para cambiar la situación.
De cómo lo consigue y cierra el ciclo en forma de espiral, donde restaura el orden en un nivel superior de inclusión de las partes del sistema que le rodea que estaban disociadas y fueron las causas que tambalearon la situación inicial.

En V de Vendetta, vemos esta historia reflejada en el papel del antihéroe: “a primera vista, un humilde veterano de vodevil en el papel de víctima y villano, por vicisitudes del destino”. Donde la restauración del orden a un nivel superior es llevado de una manera transpersonal con el paso de la elección de acción la palanca que volará el parlamento a Ivy.

En Speed Racer con el esclarecimiento del escándalo de Industrias Royalton y la victoria de Speed en el Gran Premio. “No importa que las carreras nunca cambien, lo importante es que no nos cambien a nosotros”.

En Matrix con el sacrificio de Neo y la Matriz recargada, ya no en tonalidades verde-contaminadas, sino con todo el colorido esplendor del arco iris de Sati como regalo para Neo.

 

 

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