Por qué hago todo esto.

Gran parte de las completas tardes que dedico a los que haceres de la AIE delante del PC desde que salgo del trabajo hasta que me acuesto no hacen más que agriar mi carácter según veo los minutos pasar. Montañas y montañas de gestiones que se retrasan o quedan a medio hacer, y cantidad de proyectos y actividades se van dejando en el tintero por falta de personal que se quiera comprometer desinteresadamente a crear y propocionar una conciencia integral de la manera en la que K. Wilber la ha concebido. Y me desespero, y me pregunto por qué sigo haciéndolo, por qué no abandono, por qué gasto dinero que no debo, por qué me reuno con unos y otros ariesgando la pérdida de grandes amistades, por qué venzo al sueño, al escozor de mis ojos y al excesivo sudor de mis manos alimentado por el ardiente calor que emana de la fuente de alimentación que calienta mi cuarto.

Y exhausto de enviar correos, abro la bandeja de entrada una vez más. Tengo un mensaje de Ken, y entonces recuerdo por qué hago todo esto.

Y no puedo sino recordar ese email a la junta directiva que espontáneamente escribir hace ya casi un año, el 20 de octubre de 2008, tras finalizar las VI Jornadas Integrales, y con el inicio de una nueva era para la asociación:

“Gracias Raquel por haber creado esta asociación para que pudiera sentir el abrazo de lo integral en aquellas IV Jornadas Integrales, estoy seguro que te requirió mucha Gracia y Coraje el dar ese paso adelante en el vacío del que hablaba Peter y destapar el holón lo de interobjetivo en España para que más personas que despertasen a la realidad tetraemergente del Kósmos pudiesen caminar por el sendero de la mano derecha. Como yo pude hacer en su día, podrán hacer ahora muchos otros, motivo que me lleva a continuar incansablemente con el timón de la asociación. Porque no puedo decir que haber tenido la posibilidad de haber podido formularle a Ken una pregunta surgida de mi propia mente sea un sueño cumplido, porque hace apenas unos años cuando empecé mi pasión por Wilber era algo inimaginable para mí. Y ahora en esto momento ya parezco estar viviendo una nueva reencarnación que es al mismo tiempo el final y el principio de una nueva vida, que no vendrá exenta de dificultades, así como tampoco vendrá exenta de una gran autotransformación para la autotrascendencia acompañado de unos inmejorables compañeros de viaje como sóis todos vosotros.”

3 comentarios

  1. Porque tomaste una decisión. Porque nadie dijo que los senderos por los que uno elige caminar estén libres de pedregullos, aún cuando otros que admiramos y lo tomaron hayan pasado por ellos sin lastimarse. Porque estás solo, porque uno siempre esta solo aún en la más completa de las companías. Porque saber estar solos es privilegio de los valientes. Porque somos humanos, a pesar de todo nuestro crecimiento interior.
    Y sentarse a un lado del sendero, no está mal. Nos permite mirar el camino. Porque una vez que que encontramos el sendero que nos conduce a la paz, la luz surge como el pozo en el desierto. Porque cuando aprendimos a mirar y a escuchar siempre encontraremos una razón para levantarse y caminar.
    La admiración por otros es buena porque nos guía. Pero no te pierdas a ti mismo, Pablo. Solo eso. Un abrazo.

  2. No es admiración, es devoción. Y como decía Gandhi, no hay camino
    para la paz, la paz es el camino 😉

    Gracias por el comentario Karina.

  3. Gracias .

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