No se amar
2 Junio 2009Lo confieso:
no sé amar
y lo que es peor y lo mismo,
no sé amarme.
He llamado amor al mercadeo de seguridad o de placer.
He llamado amor a la compulsión que despierta el miedo a la soledad.
He llamado amor al bálsamo con el que he tratado de curar mis heridas,
o al dulce opio amargo con el que el tratado de ocultarlas.
He llamado amor a la desesperación y a la angustia
que me han arrojado naúfrago a los brazos de cuerpos sin rostros.
He llamado amor al negocio de querer para que me quieran.
He traficado con ternura falsa, con besos adulterados
y con palabras.
Pero no, eso no era amor.
Era miedo y necesidad ciega,
era compulsión y locura.
Era mentira.
Ahora, aquí
ante la tumba de mi madre aún viva,
de pie sobre la Tierra y bajo el Cielo.
ahora que nadie me ve,
ahora que nadie me escucha,
solo en la soledad,
digo, confieso,
que no sé amar,
que nunca he amado,
y lo que es peor y lo mismo,
que nunca me he amado.
¿Es tarde ya para aprender a amar?
Me siento viejo, intuyo el final del camino.
Soy ciego y no sé dónde estoy.
Estoy solo y perdido.
Las mentiras revolotean alrededor
como avispas furiosas de aguijones empozoñados.
Soy un niño que aún no sabe caminar,
me siento frágil e inseguro,
estoy a punto de quebrarme y desaparecer
como una burbuja en la nada.
Pero no puedo seguir mintiendo,
ya no puedo mentirme más.
No sé amar,
o lo que es lo mismo y peor aún,
no sé amarme.
¿En qué escuela me enseñarían la ternura?
¿Qué maestro abriría mi corazón al dolor del amor?
¿Quién podría enseñarme a amar el dolor de amar?
Hoy, hasta el aire me hiere y me duele.
La brisa levanta ampollas de dolor consciente en mi piel.
La luz atardecida se refleja en mis ojos y me hace llorar.
¿Por qué lloro, por qué lloro, por qué lloro?
Lloro porque no sé amar
y cuando no se sabe amar
llorar es el único consuelo.
Vosotros, los que tampoco sabéis amar,
llorad conmigo cada uno en su soledad.
Que nuestras lágrimas se viertan como manantiales,
que se vuelvan arroyos, corrientes, ríos, mares…
Que lluevan lágrimas desde el norte hasta el sur.
Que las lágrimas nos laven,
que las lágrimas nos salven,
que las lágrimas inunden y ahogen
el peor dolor de todos los dolores:
no saber amar,
y lo que es peor y lo mismo,
no poder amarse a sí mismo,
no saber amarse a sí misma,
porque quien no se ama a sí mismo
no ama a los demás,
y quien no ama a lo demás
tampoco se ama a sí mismo.
Amar es amar.
Dokushô Villalba
Escrito hoy mismo, 2 de junio de 2009, en su perfil de Facebook hace un ratito.
Etiquetas: amar, Dokushô Villalba























