La libertad no tiene historia

(Una cita de marzo de 1986)

Algo muy impactante me ha pasado. Algo muy gran, y al mismo tiempo, nada especial al fin y al cabo. Muy sencillo, una parte de mi a muerto y con esa muerte, en cierto sentido he renacido. Mi pasado ha dejado de tener influencia en mi ser. Me he convertido, de una manera muy misteriosa, libre de las ataduras de mi pasado, y del tiempo. El dolor, la miseria, la incesante estancia en la tragedia de mi historia personal se ha acabado. Se acabó la identificación con el pasado. Se ha convertido en recuerdos y ya no es una fuente de preocupación. La necesidad de entenderlo y de sobrellevarlo se ha ido. De hecho se ha terminado, como si nunca hubiera pasado. Cuando rompemos con nuestro pasado, terminamos realmente con él, en un instante, una sensación de libertad sin igual se manifiesta. En esta libertad, que no está influenciada por el pasado, es donde descubrimos nuestra verdadera naturaleza, la fuente de nuestra libertad. No hay nada de especial ni de extraordinario en esto, es quien realmente somos, y siempre hemos sido y siempre seremos. Más allá de la ilusión de la personalidad y el tiempo, nuestra verdadera naturaleza siempre es. Ya somos libres, el problema es que no nos damos cuenta y, debido al condicionamiento, creemos que somos quien pensamos que somos: individuos separados, con diferentes historias personales, aislados y solos en este inmenso y separado mundo. Cuando llevamos al punto en el que finalmente estamos preparados para deshacernos de esta idea de separación, lo que significa desprendernos de todo lo conocido, vemos claramente que no hay nada que temer… La única realidad es nuestra propia “Naturaleza-del-Yo”, que es libertad en sí misma y se manifiesta en este mundo en forma de ilimitado, sin principio, impersonal Amor y Alegría.

Traducido por Pablo Nebreda

Freedom Has No History: A Quote from March 1986

Something very radical has happened to me. Something very big, and at the same time, nothing special at all. Quite simply, a part of me has died and with that death, in a sense I have been reborn. My past has ceased to have any influence on my being. I have become, in a very mysterious way, free of the bondage of my past, and of time. The pain, the misery, the endless dwelling on the tragedy of my personal history is over. There is no more identification with the past. It has become a memory only and it no longer is a source of concern. The need to understand it, to overcome it, is gone. In fact it is finished. And when it is finished it seems as if it never even happened. When we finish with our past, really finish with it, in an instant, a sense of unparalleled freedom makes itself known. In this freedom, where there is no influence from the past, is where we discover our true nature, the source of our being. There is nothing special or extraordinary in this, as this is who we already are, always have been, and always will be. Beyond the illusion of personality and time, our true nature always is. We already are free, but the problem is that we don’t realize it and, due to conditioning, believe that we are who we think we are: separate individuals, with separate personal histories, isolated and alone in this big and often frightening world. When we come to the point where we are finally ready to let go of this idea of separateness, which means letting go of everything we have ever known, then we see clearly that there is nothing to fear…. The only reality is our own true “Self-nature,” which is freedom itself and is manifested in this world in the form of boundless, beginningless, impersonal Love and Joy.

Andrew Cohen

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