Un nuevo instinto

Nosotros los seres humanos hemos sido enfrentados a crisis sobrecogedoras desde que nos empezamos a caminar sobre dos piernas. Supervivencia como actitud, como una posición interior, como un reflejo natural-una elevada capacidad evolutiva en nuestra especie. ¿Porqué? Porque hemos estado completamente consumidos por la necesidad de sobrevivir desde hace tiempo, desde que la primera forma de vida unicelular emergiera hace unos 3 billones de años.

Despacio pero seguro, de todos modos, algo nuevo está de nuevo empezando a emerger en la punta del desarrollo de la conciencia humana-una nueva postura, una nueva actitud, un nuevo reflejo, y un nuevo instinto. Y ese es el instinto por evolucionar, por evolucionar conscientemente. Una entera nueva perspectiva está emergiendo: una nueva orientación a la vida en sí misma, basada sobre no solo el instinto por sobrevivir sino sobre un instinto que nos impulsa hacia elevados e inmanifiestos aún potenciales humanos y posibilidades. Mientras despertamos a este impulso evolutivo, empezamos a entender que la vida es, esencialmente, la voluntad de vivir, la urgencia por convertirse, la chispa creativa detrás del cosmos en evolución. Nos damos cuenta de que la mera supervivencia no es realmente para lo que estamos aquí. Consciente e intencionalmente esforzándose por sobrevivir, individual y colectivamente, por la gracia de la evolución de todo el proceso creativo, es lo que inspira la vida humana a un elevado y mayor significado y sentido. ¡Y que mundo más extraordinario el que podemos crear cuando estamos en contacto con esta gran parte de nosotros!

No hace falta decir que si no encontramos una manera de sobreponernos a nuestra crisis colectiva y de supervivencia, la evolución de la conciencia será un punto irrelevante. Tenemos que sobrevivir-pero no por el mero hecho de sobrevivir. Tenemos que hacerlo por nuestra evolución colectiva, por la emergencia de nuestros y al tiempo inmanifestados elevados potenciales- esos tesoros escondidos que tenemos que contribuir en el largo proceso de la vida en muchas maneras.

 

Traducido por Pablo Nebreda

 

A New Instinct

We human beings have regularly been faced with overwhelming crises ever since we first stood up on two legs. Survival-as an attitude, as an inner posture, as a natural reflex-is a highly developed capacity within our species. Why? Because we’ve been completely consumed by the necessity to survive for a very long time, since the first single-celled life form emerged around 3 billion years ago.

Slowly but surely, however, something new is beginning to emerge at the leading edge of the development of human consciousness-a new posture, a new attitude, a new reflex, and a new instinct. And that is the instinct to evolve, to consciously evolve. An entirely new perspective is emerging: a new orientation to life itself, based upon not merely the instinct to survive but an instinct that compels us toward higher, as yet unmanifest human potentials and possibilities. As we awaken to this evolutionary impulse, we begin to understand that Life is, in its essence, the will to exist, the urge to become, the creative spark behind the unfolding cosmos. We recognize that merely surviving is not what we are here for. Consciously and intentionally striving to evolve, individually and collectively, for the sake of the evolution of the entire creative process, is what imbues human life with a higher meaning and purpose. And what an extraordinary world we can create when we are in touch with this very best part of ourselves!

Needless to say, if we don’t find a way to overcome our collective crises and survive, then the evolution of consciousness will be a moot point. So we must survive-but not for the sake of survival alone. We must survive for the sake of our collective evolution, for the emergence of our as yet unmanifest higher potentials-those hidden treasures that we have yet to contribute to the larger life process in so many ways.

Andrew Cohen

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