Luchando por la Autenticidad

Autenticidad significa liberación de presunción. El ego es un velo de pretensiones, una máscara sobre el yo. Es una apariencia, una imagen que no es auténtica y es falsa. Autenticidad es la expresión del yo integrado – en el que lo aparente y la realidad, la motivación y la acción se han convertido en un único movimiento. Pero la capacidad para la autenticidad es algo que te tenemos para cultivar y algo por lo que luchar. El grado en el que estemos identificados con el ego y el narcisismo es el grado en el que encontraremos la autenticidad emocional insoportable. Muchos de nosotros estamos tan acostumbrados a no ser auténticos que no nos causa ningún problema. Nos hemos vuelto insensibles, no estamos en contacto con nuestra propia alma. Es necesario agallas y coraje para comprometerse emocionalmente a la autenticidad hasta el punto de que nos encontremos virando bruscamente a la pretensión, experimentaríamos una inconformidad extrema. Como nuestra más profunda intención por evolucionar desplaza al ego como el locus fundamental de identidad, empezaremos a sentir una preferencia natural por la autenticidad, una atracción hacia la transparencia y la integridad. Cuando ese impulso evolutivo – que llamo el Yo Auténtico – sea la parte más fuerte de quienes somos, la imagen inconsciente personal de nuestra propia humanidad finalmente será libre de las pretensiones, y de la necesidad del ego de proteger una imagen falsa.

Traducido por Pablo Nebreda

Fighting for Authenticity

Authenticity means freedom from pretense. The ego is a veil of pretense, a mask over the self. It’s an appearance, an image that is false and inauthentic. Authenticity is the expression of an integrated self—in whom the appearance and the reality, the motive and the action have become one seamless movement. But the capacity for authenticity is something we have to cultivate and something we have to fight for. The degree to which we are identified with ego and narcissism is the degree to which we will find authenticity emotionally unbearable. Many of us are so used to being inauthentic that it doesn’t trouble us at all. We have become numb, out of touch with our own souls. It takes guts and courage to become emotionally committed to authenticity to such an extent that if we found ourselves swerving into pretense, we would experience extreme discomfort. As our own deepest intention to evolve displaces the ego as the fundamental locus of identity, we will begin to feel a natural preference for authenticity, an attraction toward transparency and integrity. When that evolutionary impulse—which I call the Authentic Self—becomes the strongest part of who we are, the unselfconscious expression of our humanity will finally be free from pretense, free from the ego’s need to protect a false image.

 

Andrew Cohen

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