Obligándonos a evolucionar

Gran parte del desarrollo espiritual va sobre encontrar formas de obligarnos a nosotros mismos, a través de nuestra propia volición e intención, a evolucionar. Para ello, necesitamos despertar a la experiencia directa del impulso evolutivo así como arrojar luz y clarificar las sutiles y complejas relaciones entre el yo, la cultura y el cosmos. ¿Qué pasa cuando un individuo en su despertar empieza a descubrir diferentes perspectivas y niveles de libertad y tipos de revelaciones interiores que cambian por completo su mundo? El impulso evolutivo en sí mismo nos llena de una excitante compulsión para evolucionar, pero esa excitación es simplemente una experiencia. Para hacer de esa emocionante experiencia de libertán y excitación y confianza y convicción manifiesta, tiene que pasar el filtro de la cultura. Y las visiones del mundo, los valores y las perspectivas a las que estamos culturalmente condicionados no suelen tener espacio para este tipo de nuevas perspectivas o visiones interiores. Así que a menos que seamos capaces, a través del pensamiento cauto, ilustrado y racional, de crear nuevas estructuras en la conciencia que puedan soportar la emergencia de los potenciales más elevados en los que nos sentimos tan inspirados, nos perderemos en las experiencias. Estos nuevos potenciales no serán capaces de manifestarse por sí mismos como nuevas y más elevadas realidades sin la evolución de nuestros valores y perspectivas. Por ello el trabajo que tenemos entre manos no consiste solo en tener la experiencia del despertar al impulso creativo sino también el preguntarse cosas como: ¿Qué es lo que pienso sobre lo que significa ser yo y lo que significa vivir en este mundo? ¿Qué es el mundo? ¿Qué es la cultura? ¿Qué significa ser un hombre o una mujer? ¿Qué significa todo a la luz de esta experiencia que estoy teniendo?

Traducido por Pablo Nebreda

Compelling Ourselves to Evolve

So much of spiritual development is really about finding ways to creatively compel ourselves, through our own inspired will and intention, to actually evolve. In order to do this, we need to awaken to the direct experience of the evolutionary impulse as well as to illuminate and clarify the subtle and complex relationships between self, culture, and cosmos. What happens when an awakening individual begins to discover different perspectives and levels of freedom and kinds of insight that completely turn his or her world upside down? The evolutionary impulse itself fills us with an exhilarating compulsion to evolve, but that exhilaration is just an experience. To make that thrilling experience of freedom and exhilaration and confidence and conviction manifest, it has to be filtered through our culture. And the worldviews, values, and perspectives that we have been culturally conditioned by don’t usually have room or space for these new kinds of perspectives and insights. So unless we’re able, through very careful, enlightened, and rational thinking, to create new structures in consciousness that can support the emergence of the higher potentials that we feel so inspired by, we might just be lost in an experience. These new potentials won’t be able to manifest themselves as new and higher realities without the evolution of our values and perspectives. So the work at hand is not only to have the experience of awakening to the creative impulse but to ask questions like: How am I thinking about what it means to be me and what it means to live in this world? What is the world? What is culture? What does it mean to be a man or a woman? What does everything actually mean in light of this experience that I’m having?

Andrew Cohen

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