La pasión por la Iluminación

Recibí esta semana la noticia de que el santo y maestro espiritual H.H. Swami Chidananda Saraswati Maharaj murió el 28 de agosto a los 92 años de edad. Ví a Swami Chidananda por primera vez en 1978, cuando dió una charla en Nueva York, poco después de que me convirtiera en un buscador a la edad de veintidós años. Nunca olvidaré el impacto que las palabras de Swami tuvieron ese día en mi entendimiento acerca del lugar que la meditación debía tener en la vida de uno. En la charla, lo dejó absolutamente claro, que cuando uno se toma en serio la práctica espiritual el día entero gira no entorno a concernimientos y preocupaciones externas sino sobreel compromiso del desarrollo interior-el esfuerzo diario por volverse más consciente. Primero citó a uno de los mejores poetas inglese: “Algunos vendrán y algunos se irá, pero yo continuaré por siempre. Paso a paso. Paso a paso.” Después para sorpresa mía, descaradamente comentó, “cuando alguien te pregunte qué es lo que haces, tienes que decir,” y alzó la voz, “¡MEDITO!”Después bajó su voz hasta susurrar “Y… también vivo.”Siempre recordaré ese momento, porque era como que él estaba dándome permiso de todo corazón para desarrollar mi propia pasión por la iluminación espiritual en una cultura que no admite que algo así exista realmente. Incluso aunque nunca fuese mi Gurú, como buscador hice el esfuerdo de dedicar un tiempo a su lado siempre que podía.Siempre teníael efecto de humillarme profundamente e inspirarme para tener el coraje y la determinación de correr riesgos para obtener un verdadero progreso.

Traducido por Pablo Nebreda.

A Passion for Enlightenment

I received news this week that the saint and spiritual master H.H. Swami Chidananda Saraswati Maharaj died at the age of 92 on August 28. I saw Swami Chidananda for the first time around 1978, when he gave a talk in New York, shortly after I became a dedicated seeker at the age of twenty-two. I’ll never forget the effect that the Swami’s words that day had on my understanding of the place that meditation should take in one’s life. In the talk, he made it absolutely clear that when one engages in spiritual practice in earnest, one’s entire day revolves not around outer duties and concerns but around the commitment to interior development-one’s daily effort to become more conscious. First he quoted one of the great English poets: “Some may come and some may go, but I’ll go on forever. Step by step. Step by step.” Then to my surprise, he boldly declared, “When someone asks you what you do, you should say,” and he raised his voice, “I MEDITATE!” Then lowering his voice to a whisper, he continued, “And… I also live.” I’ll always remember that moment, because it felt as if he was giving me permission to wholeheartedly give myself to my own growing passion for spiritual enlightenment in a culture that doesn’t admit that such a thing really exists. Even though he was never my Guru, as a seeker I made the effort to spend time in his company whenever I could. It always had the effect of humbling me deeply and inspiring me to have courage and be willing to take risks in order to make real progress.

Andrew Cohen

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