El Dios del Futuro

Cuando un ser humano empieza a despertar a la perspectiva cósmica de lo que se llama “el tiempo profundo,” siempre es nada menos que una revelación espiritual. Esto ocurre cuando el yo vislumbra su propia naturaleza como producto de un proceso evolutivo que ocurre a diferentes niveles simultáneamente – cosmológica, planetaria, cultural, biológica, psicoemocional y espiritualmente.

Fue mi propio descubrimiento y despertar gradual a esta perspectiva la que me vino a llegar a interpretar y redefinir el significado y la importancia de la iluminación en nuestro tiempo. El primer paso en este despertar era ver a través de lo que parecía ser mi experiencia personal que se trataba de una pequeña parte de un vasto proceso impersonal. El segundo paso fue reconocer que el proceso en sí mismo se desarrolla en múltiples niveles, en y a través del tiempo. Fue entonces cuando ví  que la urgencia primordial por transformarse es la nueva y emergente cara del Dios eterno. Empecé a comprender que el impulso evolutivo, Dios como Eros, es el Dios del futuro.

Traducido por Pablo Nebreda.

The God of the Future

When a human being awakens to the cosmic perspective of what’s called “deep time,” it is always nothing short of a spiritual revelation. This occurs when the self directly glimpses its own nature as the product of a developmental process that is occurring on many levels simultaneously—cosmological, planetary, cultural, biological, psycho-emotional, and spiritual.

It was my own gradual discovery of and awakening to this perspective that eventually compelled me to reinterpret and redefine the meaning and significance of enlightenment for our own time. The first step in this awakening was seeing through what appeared to be my own personal experience and discovering that it was actually a very small part of a vast impersonal process. The second step was recognizing that the process itself is evolving on multiple levels, in and through time. It was then that I saw that the primordial urge to become is the new and emerging face of the eternal God. I began to understand that the evolutionary impulse, God as Eros, is the God of the future.

Andrew Cohen

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