Redefiniendo a Dios

Antes del Big Bang, antes del comienzo, no había nada. No podía haber más vacuidad o paz, simplemente porque no había ocurrido absolutamente nada todavía. Luego súbitamente  emergió un impulso y explotó – un impulso por transformarse- que dio origen al proceso creativo. ¿Pero quién o qué inició ese proceso? ¿Qué energía o inteligencia hizo la elección de coger ese salto milagroso de lo informe a la forma? En algún lugar, de alguna manera, una elección tuvo que ser tomada. Un movimiento muy audaz, ese salto instantáneo de la nada a todo, tuvo que ser hecho por una fuerza que no podía ser menos que algo así como Dios. Por lo que yo interpreto la palabra Dios como el significado del vacío del Sustrato de todo Ser y además el principio creativo – el impulso evolutivo, las ganas de transformación, la Causa Primigenia, la fuerza conductora elemental detrás del desarrollo del universo. Y ese principio creativo no existe “ahí fuera” o en algún lugar del cielo, sino que emerge de la dimensión más profunda del Ser mismo, que no está separada de tu propia conciencia.

Traducido por Pablo Nebreda.

Redefining God

Before the big bang, before the beginning, there was a void. It couldn’t have been more still or peaceful, simply because absolutely nothing had yet occurred. Then suddenly an impulse emerged and exploded—an impulse to become—that gave birth to a powerful creative process. But who or what initiated that process? What energy or intelligence made the choice to take that miraculous leap from formlessness to form? Somewhere, somehow, a choice must have been made. Such an audacious move, that instantaneous leap from nothing to everything, could only have been made by a force that was nothing less than God-like. So I interpret the word God as meaning not only the empty Ground of all Being but also that creative principle—the evolutionary impulse, the urge to become, the First Cause, the elemental driving force behind the evolving universe. And that creative principle does not exist “out there” or somewhere up in the sky, but emerges from the deepest dimension of Being itself, which is not separate from your very own consciousness.

Andrew Cohen

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