Mu II

Hace casi un par de semanas, publiqué uno de los Koanes más famosos de la tradición Zen, El perro de Joshu. Voy a tratar de explicarlo, aun sabiendo que explicarlo es no hacerlo, pues el Zen no está para ser discernido sino practicado, por lo que cualquier intento de entenderlo metiante la razón es inútil, aun cuando los maestros Zen pasen horas razonando.

Un Koan es un problema que un maestro iluminado plantea a sus alumnos para comprobar sus progresos en su desarrollo como budista Zen, su nivel de desarrollo de la conciencia de acuerdo con la filosofía Zen. Los koanes tienen en común que para dar con su solución hay que trascender el sentido literal de las palabras y encontrar una respuesta más allá de la pregunta que en apariencia plantean. En esencia son como los diálogos que Neo, Morfeo, Trinity y demás iluminados tienen con el Oráculo en Matrix. No se busca una respuesta en términos de correcto o incorrecto, sino una guía que muestre evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria. Como cuando el Oráculo pregunta a Neo si cree que es el elegido o no lo es y él asume que no lo es, ergo en ese preciso momento es ello cierto.

El Koan El perro de Joshu dice así:

Un monje preguntó a Joshu,
maestro de Zen:
¿Un perro tiene o no naturaleza de Buda?
Mu” respondió Joshu

Es el alumno el que formula la pregunta al maestro Joshu, y éste responde Mu, que sería como responder foo en inglés o buu en castellano, es una respuesta para indicar que la pregunta está mal planteada, carece de sentido, y por tanto un perro tiene y no tiene naturaleza de Buda. La naturaleza de Buda es un concepto que proviene de la tradición del budismo Mahāyāna, para Nagarjuna, el fundador del Mahāyāna, la “naturaleza de Buddha” es algo y no es. En la espiritualidad evolutiva es la fuente que descansando en el vacío abraza la forma, y éstos son no-dual, no-dos. Mu es la respuesta al pensamiento categórico producto de la mente humana no iluminada que separa lo que es de lo que no es, que fragmenta toda realidad en dualidades. Es o no es, blanco o negro, naturaleza de Buda o no naturaleza de Buda. Mu es la entrada sin puerta que conduce al camino sin sendero. Así como el Zen es el camino que lleva a esa puerta, y ante la puerta se abre de nuevo el camino. Ambos son inseparables en el Zen, parte de un sólo proceso: caminar. Permanecer en la puerta es andar el camino, andar el camino es llegar a la puerta. Hay un bello Koan que lo ilustra:

Si no piensas no lo encontrarás;
no lo conseguirás pensado.

o como formuló San Agustín a cerca de una revelación venida de Cristo:

“No me buscarías si no me hubieses encontrado”.

No se a vosotros, pero a mí estas cosas me recuerdan a la hora del té en la casa del Sombrero Loco en el País de las Maravillas.

2 comentarios

  1. muy interesante; definitivamente hay que estar muy consentrados al leerlo, para encontrarle significado a esas palabras tan espirituales.

  2. ¿Para qué buscar nada? ¿Buscamos nuestra cabeza con nuestra cabeza?

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