Brahma
Extracto del libro Los tres ojos del conocimiento. Capítulo El estado último de la conciencia. Ken Wilber, ed. Kairos.
Creemos que podemos ver a Brahma como un objeto exterior que se puede contemplar y comprender. Creemos que nosotros, los que comprendemos, somos capaces de alcanzar a Brahman, lo comprendido. Pero Brahma no está dividido en el buscador y lo buscado, ya que en toda la realidad no existe más que Uno sin segundo. Sin embargo, a pesar de ello, nosotros seguimos intentando escindir a Brahma, dividirlo en dos para atraparlo y decir “¡Ya lo tengo!” Tratamos así de convertir a Brahma en una experiencia, entre otras, que pueda ser comprendida. Pero Brahma, al ser Uno sin segundo, no es una experiencia determinada. Si no lo comprendemos así perderemos el tiempo tratando de cazar fantasmas y de apresar el humo.
Así pues, al final caemos en la cuenta de que, por más que lo intentemos, no podemos verlo. Pero el mismo hecho de que no podamos verlo es la prueba más palparia de que siempre lo hemos sabido.
En palabras del Kena Upanishad:
Si piensas que conoces bien a Brahma sabes muy poco de Él. Deberás, pues, considerar más atentamente a Brahma… Quien comprenda las siguientes palabras: “No lo conozco y, sin embargo, lo conozco”, lo conoce verdaderamente. Quien sabe que no comprende a Brahma, lo comprende, pero quien piensa que lo comprede, no lo comprende. Brahma es desconocido para aquellos que lo conocen y conocido por aquellos otros que lo ignoran.
Poema Zen:
Cuando quieres conocerlo, no puedes verlo.
No puedes sujetarte a Él,
pero tampoco puedes perderlo.
Cuando no puedes alcanzarlo, lo alcanzas;
cuando permaneces en silencio, Él habla;
cuando hablas, Él permanece en silencio.
La gran puerta está completamente abierta a las almas generosas,
y ninguna multitud cierra el paso.
De la misma manera que un ojo no puede verse a sí mismo nosotros al ser Brahma no podemos ver a Brahma. El Brihadaranyaka Upanishad dice No puedes ver a quien ve lo que estás viendo, no puedes escuchar a quien escucha lo que oyes, no puedes percibir a quien percibe lo que percibes ni conocer a quien conoce lo que conoces. Y el Zenrin lo dice de manera sencilla: Como una espada que corta pero que no puede cortarse a sí misma. Porque todo individuo, explica San Dionisio, “por el mismo hecho de no ver ni conocer a Dios, sabiendo también que Él se encuentra en todas las cosas que se sienten y se conocen, comprende que verdaderamente está más allá de la visión y del conocimiento”. ¿Todavía no Lo véis? Bien, pues ya Lo sois.

Wilber en su escrito refleja el lado inmanente de la paradoja del Absoluto, que es simultáneamente el lado más elevado de la existencia y la misma sustancia de todo cuanto existe, el objetivo de la evolución y el fundamento de la misma. La condición más elevada y la Condición de todas las condiciones. El no comprenderla genera por una parte el reduccionismo panteista y el trascendentalismo radical. Dejo pendiente exponer la faceta evolutiva del Absoluto :).
Contextualización: Brahmā (literalmente ‘evolución’ o ‘desarrollo’ en idioma sánscrito) es el dios creador en el hinduismo, miembro de la Tri-murti (’tres formas’), conformada por Brahmā (dios creador), Vishnu (dios preservador) y Shiva (dios destructor).
Etiquetas: Brahma

















Febrero 5th, 2007 at 3:40 pm
¡Hola!
Vaya, pues he llegado a la conclusión de que entiendo el Brahma perfectametne… porque no he entendido nada.
Es una definición un poco recurrente, pero supongo que es en lo que consiste, cambiarlo todo para que nada cambie.
Saludos.
Febrero 20th, 2007 at 12:31 am
wow Pablo, me ha encantado esta entrada! Realmente interesa,te y ademas da mucho de que pensar.
Es como decia einstein solo se que no se nada, cuando uno dice eso es que realmente lo sabe todo. Al igual con Brahma.
Muy pero que muy interesante ^^
Pq las religiones/filosofias orientales son tan geniales? Me encantan *__*
Saludos xavalote!